Fuego de Noche, Nieve de Día
Capítulo 9.
Capítulo 9.
Genzo abrió los ojos, sin saber en dónde demonios se encontraba. Todo en él olía a mujer, desde sus manos hasta su piel... Un aroma que no le podría resultar más delicioso... Él se removió y sintió la espalda desnuda de Lily en su brazo, y entonces él volteó para mirar a la mujer que descansaba a su lado. Lily estaba dormida, con su cabello cayendo con cierta elegancia sobre su rostro, el cual estaba apoyado sobre la mano de la chica. La mitad del cuerpo de Lily estaba cubierto por la misma sábana blanca que cubría el cuerpo desnudo de Genzo, apenas cubriendo lo más mínimo indispensable.
Genzo se incorporó y alejó el cabello de Lily de su rostro, para depositar un beso en su mejilla. Él no podía creer lo que estaba sintiendo por esa chica a la cual detestaba aparentemente por representar todo lo que él más odiaba... El portero recordó entonces momentáneamente a Daniela, y todo lo que lo hizo perderla, mientras acariciaba la espalda desnuda de Lily con delicadeza...
Había sido algo casi mágico. Ella era una fan, amante del sóccer, que tenía pretensiones de ser una futbolista algún día. Daniela era su nombre, y era una chica muy linda y simpática, con un toque de dulzura. De momento, Genzo no le prestó mucha atención porque a él solo le interesaba el sóccer, pero entonces Daniela quiso retarlo a meterle un gol, cosa que la chica no consiguió, pero estuvo a punto de hacerlo; sin embargo, eso fue suficiente para que Genzo se fijara en Danny y poco a poco empezara a quererla... La chica quería saber más sobre sóccer, y entonces pasaba mucho tiempo con Genzo, escuchando anécdotas de él, escuchando consejos y prendándose del joven portero... Y Genzo a su vez, terminó por pedirle que fuese su novia, cosa que Daniela aceptó con gusto.
Y entonces llegó el día fatal. Akira Wakabayashi quería que Genzo viajase a América para conseguir a más chicas para la asociación, cosa que en definitiva no le molestaría a Genzo en lo más mínimo, pero entonces Danny se empeñó a viajar con su novio, ya que sería una gran oportunidad para estar a solas con su novio y al mismo tiempo conocer lugares nuevos... Fue precisamente en Colombia, en una fiesta organizada en honor a un futbolista famoso, en donde ocurrió la tragedia... La fiesta se llevaba a cabo en una mansión de un conocido traficante de drogas que se hacía pasar por empresario, un sujeto que tenía mucho dinero, lo suficiente como para ocultar su rastro, o al menos así lo creía él... A la medianoche, el salón en donde se llevaba a cabo la fiesta quedó en la oscuridad total y entonces Genzo y Daniela no supieron qué hacer. De buenas a primeras, todos los invitados se vieron rodeados de gente que cargaba sendas pistolas, e incluso cuchillos. A Danny la sujetó un tipejo con un sucio pasamontañas gris, cosa que Genzo intentó impedir, pero otro hombre le clavó el cuchillo en uno de sus brazos.
- Mantente tranquilo, muchachito.- dijo uno de los asaltantes.- No hagas ninguna estupidez ni vayas a creerte el héroe.
Genzo no supo bien qué pasó entre el narcotraficante y los asaltantes. Todo lo que él sabía era que los hombres estaban llevándose joyas, relojes, dinero, y hasta incluso la vajilla de porcelana y los cubiertos de plata. En algún momento, le tocó el turno a Daniela de ser inspeccionada y el sujeto que la sostenía intentó quitarle el corazón que ella llevaba en el cuello.
- No, suélteme, por favor.- pidió Daniela.- Mi collar no... Fue un regalo de mi abuela...
- Pues a mí no me importa.- replicó el tipo.- Me vas a dar tu collar, preciosa.
- No dejaré que me lo quite.- se resistió Daniela.
Genzo quiso ayudarla, pero al intentar zafarse de sus captores, éstos comenzaron a golpearlo sin piedad. El portero solo escuchaba que su novia gritaba, sin poder hacer nada para ayudarla. En algún momento, el asaltante se hartó de pelear con la chica, y le hundió su cuchillo entre las costillas... Genzo alcanzó entonces a ver, con horror, que Daniela se desvanecía mientras el hombre le quitaba el collar del cuello...
Cuando los hombres se marcharon, Genzo al fin pudo ir con su novia, pero Daniela ya estaba semiinconsciente.
- Resiste, Danny, por favor.- pidió Genzo.- No te vayas...
- Lo siento.- murmuró Daniela.- Creo que no puedo más... Lo siento mucho en verdad, Genzo...
Y con un último suspiro, Daniela falleció en los brazos de Genzo... Entre lágrimas, el portero juró vengar a su novia algún día... Y desde ese momento, Genzo Wakabayashi odió para siempre a todos los ladrones del mundo...
O él creía que sería para siempre. Pero ahí estaba esa chica, Lily Del Valle, una ladrona, al cual por más que quisiera Genzo no podía odiar. La chica era ladrona, sí, lo era, pero según lo que Genzo vio, ella robaba para mantener a su familia y a la gente que amaba, no por gusto o por venganza... Y en cierto modo, Genzo había terminado por amar a Lily, por su valor, por su coraje, por su bravía, ella era la clase de mujer que él quería tener a su lado para amarla con locura... Lily no era como Daniela, pero Genzo estaba seguro de que solo la primera podría hacerlo feliz...
- Te amo.- murmuró Genzo, besando a Lily en los labios.- Quiero que estés conmigo... No dejaré que ningún otro hombre te tenga...
Lily se removió entre sueños, y entonces Genzo aprovechó para abrazarla y besarla y sostenerla contra su pecho. Mientras tanto, la chica soñaba con el cuerpo y los brazos de un hombre que la había hecho suya con una pasión incomparable a ninguna otra...
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Koji Jefferson Sakai acababa de hacer un anuncio sorprendente a la prensa: se iba a casar. No fue algo precipitado ni mucho menos, era algo que ya tenía planeado desde hacía mucho tiempo...
Él no desconocía que estaba en la mira de un conocido grupo de personas que deseaban eliminarlo del planeta. El señor Sakai era un empresario multimillonario que estaba a punto de retirarse y dejarle todo a su hijo, el cual sin embargo, no podría heredar nada a menos que se consiguiera una esposa, y en el caso de que esto no sucediera, la empresa pasaría a manos de otros familiares de Sakai que tenían contacto con la mafia rusa. Así pues, estas personas no dejarían pasar varios miles de millones de dólares, y mucho menos la mafia, así que ya alguien se encargaría de sacar al joven hijo de Sakai del camino... Sin embargo, si el muchacho conseguía casarse a tiempo, ya nada podría evitar que él heredara la empresa, ya que él heredaría en cuanto se casara, y si por algún motivo él moría después de casarse, entonces el dinero sería donado a una institución de beneficencia y la empresa sería vendida a los socios.
Cosa complicada, cierto era. Y más que nada, porque la única mujer que Sakai quería no era otra que Kaori Doumoto, pero la chica ya estaba comprometida con Seisuke Kanou, un famoso futbolista que jugaba en un club de sóccer italiano. Así pues, Sakai no tenía ni idea de con quién podría casarse cuando entonces entró Lily Del Valle a su vida... La chica era hermosa, temeraria e inteligente, cosa que Sakai buscaba en una mujer. Y al parecer, ella sentía la misma atracción que él sentía por ella, de manera que no hubo que pensarlo mucho... Sin embargo, Sakai pensaba en retrasar un poco el anuncio de boda, pero el ver a sus seguidores rusos a las orillas del Elba el día en que salió a pasear con Lily lo hicieron decidirse, de manera que se comunicó con su abogado y convocó inmediatamente a una rueda de prensa, anunciando que iba a casarse con Lily Del Valle...
- Bueno, todo arreglado.- dijo el abogado de Sakai.
- El único problema es que la novia aun no lo sabe.- suspiró Sakai.
- ¿Cómo es eso?.- el abogado enarcó mucho las cejas.
- Que aun no le pido matrimonio.- explicó Sakai.- Pensaba hacerlo, pero algo se interpuso...
- Por ahí hubieras empezado.- gruñó el hombre.- ¿Y si ella se niega?
- La convenceré de alguna manera.- replicó Sakai.- Eso es lo de menos...
El portero sacó del bolsillo de su chaqueta una caja con un anillo de compromiso. Ése era el anillo de su madre, y esperaba que Lily aceptara usarlo en su dedo, no solo porque le urgía hacerlo sino también porque en verdad que quería estar con ella para siempre...
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Tanya Czorja estaba tremendamente preocupada. Si bien la noche de la fiesta se la había pasado de lo lindo con Ken, ya después le entró la preocupación por los camareros rusos de esa noche. Era obvio que los tipos buscaban algo, pero para saber qué, era lo difícil... Además, Tanya no era detective, era una simple modelo y guardaespaldas, y lo que ocurriera después de las fiestas no era asunto de ella. ¿Pero qué hacer, en todo caso? ¿Llamar a la policía? ¿Y qué les diría de ser así: que ella había escuchado hablar a un par de camareros rusos y que le parecía muy sospechoso? Eso sería verdaderamente ridículo...
Arisa al fin se apareció, como mil horas después, con el aspecto de quien se pasó más de cinco horas teniendo sexo. Akira Wakabayashi le hizo mil preguntas a la chica, como era de esperarse, y Arisa contestó diciendo que había habido un problema en la fiesta y que su protegido había estado en problemas, motivo por el cual había tenido que quedarse más tiempo del necesario, todo con una naturalidad que su jefe le creyó de inmediato y sin titubear, más que nada quizás porque Czorja había ido a la misma fiesta y había puesto el mismo pretexto con Wakashimazu. Sin embargo, Tanya no era tonta y se sospechaba lo que había pasado en realidad...
- Date una buena ducha.- le aconsejó la rusa a la argentina.- Hueles a sexo.
- ¿Tan evidente es?.- preguntó Arisa, sorprendida.
- Tanto, que si no fuera por tus ojos, te delataría tu olor.- replicó Tanya.- Además, no fuiste la única que lo hizo y reconozco en tus ojos la misma culpa que tuve yo.
Sin agregar nada más, Arisa se desnudó y se metió a bañar. Tanya notó que la chica tenía el cuerpo cubierto de mordidas y rasguños, como si un tigre hubiera dejado su marca personal en ella.
- Estuvo brava la noche.- comentó Tanya, como quien no quiere la cosa.
- Y mucho.- sonrió Arisa, feliz.- Ni te imaginas...
- No, y realmente no quiero hacerlo.- replicó Tanya.- Báñate ya de una vez, que quiero decirte algo.
- ¿Qué cosa?
- Luego te digo...
Intrigada, Arisa se dio una ducha rápida, ya que su curiosidad de mujer podía más que cualquier otra cosa. Además, si Tanya tenía algo que decirle era porque se trataba de algo importante. Cuando la argentina salió de ducharse, la rusa estaba ya limándose las uñas.
- ¿Y bien?.- quiso saber Arisa.- ¿Qué es eso tan importante que me querías decir?
- En la fiesta de ayer.- respondió Tanya, empezando a aplicarse barniz de uñas.- Mientras tú te la pasabas de lo lindo con tu tigre, yo escuché a un par de camareros rusos hablar. Se traen algo entre manos. Ayer buscaban a alguien a quien no encontraron, y no dudo que volverán a buscarlo.
- ¿Y?.- Arisa no terminaba de comprender.
- Abre un poquito tus ojos, Taira.- Tanya puso sus ojos en blanco.- Esos mismos camareros estuvieron ya presentes en otra fiesta. Algo quieren, porque siempre son los mismos invitados en la misma fiesta.
- ¿Y qué tenemos que ver nosotras?.- insistió Arisa.- Aunque eso sea cierto, no podemos hacer nada.
- Ya lo sé.- gruñó Tanya.- Pero tengo un mal presentimiento. Sé que algo muy malo va a pasar.
Arisa no dijo nada más. En base a presentimientos no podían hacer gran cosa...
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Genzo se daba una ducha, mientras repasaba todo lo sucedido en los últimos días. si él no hubiese sido tan terco, se habría dado cuenta que desde mucho antes ya estaba enamorado de Lily. Pero en fin, no era momento de ponerse a pensar en eso, lo pasado, pasado y ya no valía la pena preocuparse por eso, lo mejor ahora era ver hacia el futuro y pensar en cómo le haría para decirle a su padre que se había enamorado de su mejor agente. De alguna forma o de otra, pero Genzo tendría que convencer a su padre para que no se opusiera a su relación con Lily. ¿Y de ahí? El mundo no tenía límites y todo era posible: viajes por Europa, cruceros por el Caribe, Lily acompañándolo en cada partido y en cada mundial...
- Ja, ni siquiera sé si ella me ama.- se dijo Genzo, a sí mismo, bajo el chorro del agua caliente.- ¡Pero tiene que amarme! Estoy seguro que lo que he visto en sus ojos es amor... Vaya, que ya estoy diciendo estupideces...
Lo mejor sería salir de ducharse, vestirse y despertar a Lily para decirle frente a frente que la amaba. O bien podría dejar abierta la llave del agua y traer a Lily a la regadera... Eso sería más delicioso, cada uno enjabonando el cuerpo del otro...
Genzo optó por esto último. Cerró parcialmente la llave para que no se desperdiciara tanto el agua y, sin cubrirse el cuerpo, salió a la habitación para ir por Lily. Genzo no recordó entonces que había dejado la televisión prendida, la cual justo en ese momento estaba transmitiendo un programa de deportes, el cual notificada la última nueva del momento: la boda de Koji Jefferson Sakai con Lily Del Valle...
Genzo, atónito, se puso a ver el reportaje. Aparentemente, hacía unas cuantas horas atrás, el joven portero había declarado en una conferencia de prensa que había encontrado al amor de su vida, la joven mexicana Lily Del Valle, la cual era unos años mayor que él pero definitivamente no le importaba. Sakai la amaba y quería casarse con ella.
Dentro de la gama de emociones que Genzo alcanzó a experimentar se encontraba la tristeza, la desilusión, la incredulidad...
Pero sobre por todas esas sensaciones, había una que perduraba más que las otras...
Los celos.
Lily se despertó, al sentir que alguien se sentaba en la cama, a un lado de ella. La chica abrió los ojos y vio a Genzo, y ella trató de sonreírle, pero la mirada de él era hielo puro...
- Buenas.- murmuró Lily.- No escuché a qué hora te levantaste.
- No es de sorprenderse, con tantos hombres con los que debiste acostarte.- replicó Genzo, ácidamente.
- ¿Qué te sucede?.- Lily se incorporó, envuelta entre las sábanas.- ¿Por qué me hablas de esa manera? Creí que me habías dicho que...
- ¿Y te lo creíste?.- Genzo soltó una carcajada burlona y sarcástica.- ¡Por favor, Del Valle, piensa un poco! ¿De verdad puedes creer que yo me fijaría en alguien como tú? Es increíble las maneras en como se puede conseguir que una mujer tenga sexo con uno.
Lily, dolida, no podía creer lo que escuchaba. ¿Qué demonios le había pasado a Genzo? Antes de hacer el amor se había comportado tan diferente...
- ¿Por qué pones esa cara?.- continuó burlándose Genzo.- ¿De verdad crees que te quería para algo más? Qué ingenua eres Del Valle.
- Maldito.- murmuró Lily, abofeteando a Genzo con fuerza.- Eres un desgraciado... ¡Lárgate de mi habitación ahora!
- No pensaba quedarme más tiempo.- replicó Genzo, mirando con tristeza a Lily.- ¿Para qué, si ya obtuve de ti todo lo que quería?
Lily volvió a abofetearlo, antes de que él saliera de su cuarto. Una vez fuera, y bastante alejado de la habitación de la chica, Genzo estrelló con rabia su puño contra la pared...