Fuego de Noche, Nieve de Día
Capítulo 8.
Capítulo 8.
Lily regresó a la mansión ya muy entrada la noche. La cita con Sakai se había prolongado más de lo esperado y la chica llegó ya de madrugada a su hogar. Pero bien había valido la pena, ya que en la limosina que Sakai rentó, la pareja se había hecho toda clase de besos y arrumacos y demás caricias, una forma muy sutil de provocar placer sin llegar a la penetración como tal, aunque estuvieron muy cerca de hacerlo. Si no lo hicieron fue porque básicamente a Lily le entró la culpa con eso de que Sakai era su cliente y que debía guardar distancia... Sin embargo, la chica llevaba dos grandes moretones en el cuello, producto de los insaciables labios de Sakai. Lily entró de puntillas a la mansión, más por costumbre que por otra cosa, ya que nadie podría escucharla llegar debido a la enormidad del lugar.
- Vaya, vaya.- comentó Genzo Wakabayashi, detrás de ella, asustándola.- Miren lo que trajo el gato. ¿Qué pasó, princesa, tu carruaje se convirtió en calabaza?
- No me fastidies.- replicó Lily, enojada.- No es tan tarde.
- Las tres de la mañana.- sentenció Genzo.- ¿No es eso tarde para usted, su majestad?
- ¿Por qué no te callas?.- gruñó Lily, fastidiada.- No rompí ninguna regla y cuando andamos en misiones regresamos más tarde.
- Sí, pero lo tuyo no era una misión.- replicó Genzo.- Y tendré que reportárselo a mi padre.
- Como quieras.- Lily estaba fastidiada y no quería discutir.
La chica le dio la espalda al portero y empezó a andar, pero él no estaba dispuesto a dejarla ir tan fácilmente, así que la tomó por la bufanda que ella llevaba al cuello, quitándosela por la fuerza con la que él hizo el acto, y entonces él vio los dos moretones en el cuello. Genzo se limitó a mirarla fijamente, sin decir nada.
- ¿Qué?.- lo confrontó Lily, burlonamente.- ¿Nunca has visto un chupetón?
- ¿Te acostaste con Sakai?.- preguntó Genzo, con un hilo de voz, sintiendo unos celos tremendos en su interior.
- Eso es algo que no te importa.- replicó Lily.
La chica aprovechó que el otro se había quedado como idiota y echó a andar con rapidez rumbo a su habitación. Lily estaba fastidiada, siempre que le pasaba algo bueno en su vida, llegaba Genzo Wakabayashi y lo arruinaba todo... ¿Qué endemoniada obsesión tenía Genzo Wakabayashi por las mujeres humildes como ella? Lily sabía que Genzo la tachaba de ladrona y que por eso la detestaba, cosa que a Lily le parecía muy injusta. Sí, era cierto, Lily había tenido que robar, pero lo había hecho para mantener a sus seres queridos, cosa que un niñito mimado como Genzo Wakabayashi no podría comprender jamás.
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Arisa estaba a cuatro patas, mientras Kojiro usaba su lengua sobre la zona sensible de la chica, explorando por aquí y por allá. Arisa, quien aun tenía las manos atadas a la espada, gemía y se retorcía, sin poder hacer nada más que morder las sábanas. De pronto, Kojiro se puso a la altura e se introdujo en ella con todo su ser. Arisa gritó mientras Kojiro entraba y salía con furia y rapidez, el hombre movía sus caderas con ímpetu y fuerza mientras tomaba a Arisa por las manos atadas para arquearla hacia atrás y lograr un mejor acoplamiento.
- Eres mía, fuiste la primera, serás la última.- murmuró Hyuga, mientras le hacía el amor frenéticamente a Arisa.- Eres la mejor...
- Oh, Kojiro.- murmuró Arisa, presa del placer.
El joven, sin dejarla llegar a ella al éxtasis, acostó a la chica sobre la cama y continuó penetrándola, lamiendo su cuello, sus senos, besando sus labios. Arisa no sentía más que el cuerpo de ese hombre sobre ella, amándola como si se tratara del fin del mundo. Kojiro entraba y salía con mayor rapidez, sin importarle nada más que ese cuerpo cubierto del sudor del éxtasis. Arisa suspiró cuando llegó al placer máximo, pero dado que Hyuga aun no conseguía el suyo, tomó a Arisa por la cintura y apoyando sus rodillas en la cama continuó con la acción. Después de dos o tres embates más, Kojiro al fin cayó en el éxtasis.
Arisa, perdida en su mundo de felicidad absoluta, apenas sintió cuando Hyuga le desató las muñecas y la atrajo hacia él. El joven abrazó a la chica y empezó a besarla con mucha ternura.
- Te amo.- murmuró Kojiro, entre besos.- No sé que me hiciste aquella vez, pero desde la noche en que te hice mía no dejo de pensarte ni un segundo...
- Kojiro.- murmuró Arisa.- Creí que me detestabas... Yo todo este tiempo pensé que aquello que había ocurrido entre nosotros no era más que una burla...
- No, eso no es verdad.- negó Kojiro.- Yo te he querido todo este tiempo, es solo que... No me atrevía a reconocerlo... Pero ahora... No, no puedo concebir siquiera la idea de que hayas podido pertenecerle a otro...
- Solo te pertenezco a ti.- replicó Arisa.- Únicamente a ti...
Kojiro interpretó esto como la declaración de amor que sinceramente no sabía si iba a escuchar de los labios de Arisa. El hombre se colocó nuevamente sobre la chica y lentamente empezó a hacerle un sexo mucho más dulce, tranquilo y completamente delicioso...
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La mañana en sí fue bastante rara. Kenji continuó dándoles clases de defensa y Vicky volvió al trabajo como si nada, pero lo raro estaba en que Genzo no se apareció en todo el día en la mansión, cosa que era bastante extraña. Las chicas hablaban de rumores sobre una peligrosa enfermedad que aquejaba al apuesto hombre y todas se preocuparon.
- Cómo son exageradas.- gruñó Lily.- Yo lo vi en la noche y se veía bastante sano, no pudo haberse enfermado de la noche a la mañana.
- ¿Y qué andabas haciendo en la noche con Genzo?.- cuestionó Tanya, curiosa.
- No seas malpensada, Czorja.- gruñó Lily.- Fue cuando volví de mi cita con Sakai.
- Sí, claro...
- Es la verdad.- Lily lucía molesta.- Ya te dije que ese portero no me interesa.
- Y yo no dije lo contrario.- replicó Tanya.- ¿Pero no te has dado cuenta de que estás cambiando a un portero por otro?
- ¿Qué quieres decir?.- cuestionó Lily.
- Que cambias a Wakabayashi por Sakai.- suspiró Tanya.- Cambias a un portero millonario japonés por otro, en un patético intento por negar que no te gusta Genzo Wakabayashi.
- Cállate.- espetó Lily.- Tú estás loca.
- Si tú lo dices...
La otra cosa rara era que Arisa no estaba. Al principio, Tanya y Lily estaban muy preocupadas, pero Akira Wakabayashi apareció y las tranquilizó a todas. Al parecer, Taira estaba en una misión especial y no volvería pronto.
- Qué extraño.- comentó Tanya.- El jefe nos dice en donde está Arisa pero no dice ni pío de su hijo.
- ¿Y a quién le importa?.- gruñó Lily.
- Según tú, a ti no, pero bien que te mueres de ganas de saber.- replicó Tanya.
La rusa optó por no insistir. De momento, Lily estaba fastidiada y no le importaba en donde se encontrara Genzo, es más, mientras menos lo viera mejor. Después del entrenamiento, la mayoría de las chicas se desaparecieron, entre ellas Tanya, ya que habían sido convocadas a una comida a la cual también iría Akira junto con todos sus hijos. Lily suspiró de alivio, al menos tendría la mansión para ella sola... Quizás podría relajarse un poco y andar desnuda por ahí, comer unos cuantos chocolates y terminar de ser feliz.
Lily se preguntó por un momento en donde se podría encontrar Genzo. Bueno, la noche anterior él se había quedado hasta la madrugada, esperando quien sabe que cosa, lo que quizás explicaba el por qué no había aparecido de mañana, aunque no del todo porque aun después de las misiones nocturnas Genzo era el primero en levantarse para ir a correr. Lily suspiró y se encogió de hombros, el tipo en sí era de lo más extraño...
Así pues, la joven esperó a que Tanya se marchara para darse una ducha. Lily se desnudó y se metió a la regadera; bajo el chorro del agua caliente la chica recordó las caricias de Sakai, y mentalmente se dijo que no se podían comparar esas manos con las manos de Genzo, con sus caricias de hombre y sus labios de amante, pero Lily se dijo que debía dejar de lado esa clase de pensamientos sucios y prohibidos...
Al salir de la ducha, Lily llevaba puesta una diminuta toalla y el agua escurría por el fragante cuerpo desnudo, apenas cubierto en lo más indispensable. Alguien tocó a la puerta de su habitación, asustándola ya que se suponía que no debía haber nadie en la mansión a esas horas. Lily pensó en que quizás a Tanya se le había olvidado algo y, sin molestarse en detenerse bien la toalla, se apresuró a abrir.
- Dime que no es cierto.- era Genzo, quien entró y tomó a Lily por las dos manos, obligándola a soltar la toalla y dejando que ésta resbalara por su cuerpo hasta el piso.- Dime que no es verdad, dime que no te acostaste con Sakai.
- Suéltame, me lastimas.- replicó Lily, intentando zafarse para cubrir su desnudez.
- No pudiste haber dormido con Sakai, no después de que te entregaste a mí.- Genzo seguía sosteniendo a la chica, aspirando su aroma de mujer brava, mezclado con el delicioso aroma del shampoo.- Tu cuerpo no puede pertenecerle a nadie más...
- Ya déjame, por favor.- pidió Lily, sin conseguir zafarse de Genzo.- No dormí con Sakai, pero ya vete, por favor.
El escuchar estas palabras hizo que Genzo reaccionara. De momento, se sintió culpable por lo que estaba haciendo, pero entonces hizo conciencia del cuerpo desnudo de Lily frente a él, de la cama que estaba justo detrás de ellos, de la oportunidad que se le estaba presentando...
- Vete.- ordenó Lily, sin atinar a tomar la toalla del piso y cubrirse.- Vete de mi cuarto.
- ¿Por qué habría de hacerlo?.- murmuró Genzo.- Estás temblando...
- Es de frío.- musitó Lily.
- Mientes.- replicó Genzo.- Tiemblas porque estoy cerca de ti...
- Eso no es verdad.- negó Lily.- Vete ya, por favor...
- Eres hermosa.- murmuró Genzo, mirando con lascivia a la chica.- Eres muy hermosa...
- Deja de mirarme.- pidió Lily, cada vez más nerviosa, y aunque no lo quería reconocer, excitada...
- No sé cómo no me di cuenta antes de esto que siento.- susurró Genzo, antes de tomar el rostro de Lily con una mano para besarla en los labios.
Genzo recostó a Lily sobre la cama, besándola con intensidad. La chica intentaba zafarse, pero no lo conseguía dado que sentía sobre su cuerpo la presión del cuerpo de Genzo, su calor y su virilidad haciendo presión... Genzo recorría el cuerpo desnudo de la chica con lentitud y con auténtico placer, como si estuviera probando un cuerpo mil veces deseado en largas noches de insomnio. Genzo lamió el cuello de Lily y fue bajando, pasando por el espacio entre los senos, tocando ambas zonas sensibles, jugueteando con su lengua sobre el abdomen y el ombligo de Lily, haciendo que ella se arqueara al contacto de sus manos y labios...
- No sé por qué, pero no dejo de pensar en ti en ningún momento.- murmuró Genzo, al tiempo que comenzaba a desnudarse.
Lily no pudo responder, perdida como estaba en el mundo de placer al que la había arrojado Genzo. Éste inmediatamente se colocó encima de Lily y volvió a excitarla con sugerentes caricias y besos frenéticos. Lily no pudo escapar cuando él entró en ella, con fuerza y pasión desbordada. Esa ocasión era diferente, Genzo le estaba haciendo el amor a Lily, no era simple sexo como en la última ocasión, ése era un acto impulsado por un amor que ninguno de los dos sabía que existía aunque sus almas en secreto lo sabían...
- No puedes pertenecerle a Sakai.- murmuró Genzo, sin dejar de imprimirle pasión a sus movimientos corporales.- Tú fuiste mía primero...
- Gen... .- murmuró Lily, jadeando.- Ahhh, Genzo, ahhh...
- Tú eres solo mía.- murmuró Genzo, lamiendo los lóbulos de las orejas a Lily y su fragante cuello.- No puedo permitir que seas de nadie más...
Lily perdió el control de sí misma. Apoyó el trasero sobre la cama, y recargándose sobre sus manos, echó el cuerpo hacia atrás y abrió las piernas para favorecer el acoplamiento entre su cuerpo y el de Genzo. El portero tomó a la chica por la espalda y la acariciaba suavemente, mientras sus labios recorrían cuello, senos, labios, orejas y mentón. Lily no hacía nada más que pensar que nunca en su vida le habían hecho el amor de esa manera... Genzo, al sentirse cerca del éxtasis, imprimió mayor velocidad a sus movimientos y fue entonces cuando Lily dejó caer su cuerpo, presa de un espasmo brutal, poco antes de que Genzo alcanzara el mayor grado de placer...
Ambos se dejaron caer sobre la cama, exhaustos. Lily no podía creer que eso realmente estuviera ocurriendo, una vez más había dejado que ese hombre la hiciera suya sin hacer nada para evitarlo...
Genzo no se conformó con esa ocasión; en cuanto el portero estuvo relajado, se sentó sobre la cama e hizo que Lily se sentara de espaldas sobre él, guiándola en sus movimientos. Delante de ellos, el espejo del tocador de Lily le mostraba a los jóvenes amantes sus cuerpos desnudos y sudorosos, aumentando el placer que ambos sentían. Lily se dio cuenta de que estaba siendo dominada por Genzo, el portero era el dueño único de su cuerpo y de su corazón...
- Eres bellísima.- confesó Genzo, poco antes de su segundo éxtasis.- Te amé desde el primer momento en que te vi... Pero me negaba a creerlo...
- Ahhh, ahhh.- murmuró Lily.- Yo también te amo, Genzo...
Fueron estas palabras lo que hicieron a Genzo perder el control. Después del segundo clímax, el portero buscó otras mil maneras de hacer a Lily suya, susurrándole al oído cuanto la necesitaba... Ninguno supo bien cuantas veces se entregaron uno al otro; era ya el anochecer cuando al fin, Genzo se dejó caer junto a Lily en su cama, abrazándola como si ella fuese únicamente suya...
Y mientras todo esto ocurría, en una rueda de prensa llevada a cabo a no mucha distancia de la mansión Wakabayashi, Koji Jefferson Sakai le anunciaba al mundo entero que él y Lily Del Valle estaban comprometidos a casarse...