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Fuego de Noche, Nieve de Día

By: Lily-de-Wakabayashi
folder Spanish › Anime
Rating: Adult +
Chapters: 15
Views: 1,010
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Disclaimer: I do not own Captain Tsubasa, nor the characters from it. I do not make any money from the writing of this story.
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Capítulo 7.

Capítulo 7.

Koji Jefferson Sakai se presentó a mediodía en la mansión Wakabayashi y preguntó por Lily. En esos momentos, la chica estaba recibiendo entrenamiento pro dado que Sakai era un importante cliente, Akira ordenó que la chica fuera sacada de su entrenamiento. Lily no tuvo tiempo de cambiarse de ropa cuando Sakai ya estaba llamándola.

  • Hola.- dijo él.- Espero no haber interrumpido algo.
  • Solo mi entrenamiento.- replicó Lily.- No es nada que no pueda hacer después.
  • ¿Tienes la tarde libre?.- preguntó Sakai.
  • A juzgar por lo que me dice mi jefe, sí.- asintió Lily.- ¿Qué deseas hacer?
  • Salir contigo.- respondió Sakai.- Llevarte a comer, pasear por ahí, seducirte y llevarte a mi cama.
  • Eso no lo tengo permitido.- se sonrojó Lily.- Está prohibido que...
  • Sé que está prohibido.- interrumpió Sakai.- Pero nadie tiene por qué saberlo. He pagado por tus servicios y por lo mismo, me vas a acompañar, pero no le diremos a nadie que tendremos una cita.
  • Ni siquiera me has preguntado si quiero salir contigo.- Lily soltó una risilla.
  • ¿Y no quieres?.- preguntó el portero.
  • Claro que quiero.- sonrió Lily.- Estaré lista dentro de poco.

Lily subió rápidamente a su habitación a cambiarse de ropa; en el camino, se topó con Genzo pero ni siquiera volteó a mirarlo. La chica se preguntó de dónde podría venir el muchacho y al entrar a su cuarto vio la tanga que John le había quitado sobre su cama, con un papelito prendido con un alfiler. Lily tomó la prenda y leyó el mensaje que venía en el papelito:

Primero te la quitó John, después te la quitaré yo”.

Lily arrugó el mensaje y lo aventó al bote de basura. ¿Qué se creía ese tarado de Genzo? La chica abrió la regadera del agua y se dio una ducha rápida, aunque mientras el agua caliente caía sobre su cuerpo, ella se imaginaba que las manos de Genzo la acariciaban sutilmente... Lily se recompuso y abrió la llave del agua fría para quitarse esos pensamientos de la mente.

Mientras tanto, Genzo había bajado a la sala, en donde estaba esperando Sakai y se preguntó a quien iría a recoger a esas horas.

  • ¿Qué haces aquí?.- preguntó Genzo.
  • Vine por una de tus chicas.- respondió Sakai.- Creí que a eso se dedicaban.
  • Sí, pero la mayoría de las veces son para fiestas y eventos nocturnos.- replicó Genzo.- ¿Tienes alguna fiesta ahora?
  • No.- Sakai se encogió de hombros.- Creo que no importa lo que vaya a hacer si voy a pagarles bien.

Wakabayashi se dio cuenta de que Sakai tenía razón y asintió con la cabeza. El primer portero iba a retirase cuando se le ocurrió preguntar por la modelo que Sakai escogería.

  • ¿Y a quién te vas a llevar?.- preguntó Genzo.
  • A esa chica Lily.- respondió Sakai.- Nadie mejor que ella.

Genzo se quedó mudo al saber quién era la chica escogida. Por un momento, su sangre hirvió pero después se compuso al recordar que solo sería una cita de negocios. Lily bajó al poco rato y Genzo la vio muy fresca y arreglada, usando unos jeans muy ajustados y una escotada blusa de seda, muy transparente; la chica no le prestó atención al portero titular y se marchó con Sakai. Wakabayashi los miró irse, con la sensación de que estaba deseando algo prohibido.

Lily y Sakai salieron a pasear por Hamburgo. Había muchísimos lugares a donde ir y muy poco tiempo para pasear, pero eso no le importaba a ninguno. La pareja se fue al cine a ver “Una tonta película épica”, en la cual los jóvenes se besaron y se acariciaron más de lo que vieron la película, y de ahí, Sakai y Lily pasearon a las orillas del río Elba. El joven portero pensó que podría llegar a enamorarse de Lily si seguía estando con ella lo suficiente como para llegar a conocerla. Sakai hizo el comentario y Lily se rió.

  • No hablarás en serio.- dijo ella.- Acabas de conocerme.
  • ¿Y eso qué importa?.- replicó Sakai.- ¿No conoces el amor a primera vista?
  • No creo en él.- rió Lily.- Es un pensamiento estúpido y romántico. Además, me sorprende que me diga eso el portero que anda tras de media población mundial femenina.
  • Uno puede cambiar.- Sakai fingió sentirse herido.- Uno también tiene su corazoncito.

Lily volvió a reír y su cabello se agitó con la brisa. Sakai la contempló una vez más y volvió a sentirse seguro de lo que sentía.

  • Entonces, sería algo loco que te pidiera que te cases conmigo.- dijo él.
  • Claro que lo sería.- replicó ella.- No te quieres casar conmigo, te quieres acostar conmigo, que es diferente.
  • ¿Y eso es malo?.- rió Sakai.
  • Todo depende.- Lily se acercó muy provocativamente a Sakai.
  • ¿De qué depende?.- preguntó él, tomando a la chica por la cintura.
  • De lo bueno que seas seduciendo.- respondió Lily.

Lily y Sakai se besaron apasionadamente, con el atardecer como bello fondo. Parecía una hermosa escena romántica, excepto por el par de personas que observaban a la pareja desde un automóvil negro. Los dos hombres miraban fijamente a Sakai y a Lily e intercambiaron miradas entre ellos.

  • ¿Qué opinas?.- dijo uno.
  • Es él.- respondió el otro, mirando fijamente a Sakai.- Tenemos que acercarnos.

Sin embargo, antes de que los hombres pudieran bajar del auto, Lily y Sakai se subieron a un bote que los llevó a pasear por el río. Los hombres gruñeron; ya sería para otra ocasión...

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Arisa no sabía qué hacer. Se encontraba atada de manos, tumbada sobre una cama, y con una venda sobre la boca. Ella no podía creer que hubieran llegado a ese extremo pero ahora era tarde para tratar de remediarlo. Cuando abrió los ojos todo estaba confuso, tardó mucho tiempo en darse cuenta de en donde se encontraba; al parecer, estaba en un cuarto de hotel lujoso y se halló amordazada y atada únicamente de manos. Aun llevaba puesto su vestido de cóctel pero su cabello se había soltado de su elegante peinado.

Arisa suspiró. Ella se puso a recordar el suceso que la llevó hasta esa situación...

FLASH BACK.

La fiesta en sí fue bastante decente, pero Arisa no quería reconocer que se estaba muriendo de nervios. Hyuga se veía muy guapo esa noche y vaya que había crecido. Después de tanto tiempo de no verse, Arisa se dio cuenta de que él había cambiado en muchas cosas.

  • Tanto tiempo de no verte.- comentó Kojiro, en la fiesta.- Has crecido, y mucho.

Los ojos de él estaban más bien fijos en los pechos de la chica y Arisa lo notó.

  • Sí, he crecido.- replicó Arisa.- Y éstas son naturales.
  • Si no lo dudo, aunque me gustaría comprobarlo.- replicó Kojiro.
  • Pues te quedarás con las ganas.- bufó Arisa.
  • ¿Por qué tan arisca?.- preguntó Kojiro.- No andabas así aquella vez que nos acostamos en el campo del Toho.
  • Eso.- gruñó Arisa, poniéndose colorada hasta la punta de las orejas.- Fue un error. Tú y yo nunca nos llevamos bien, no tenía por qué pasar eso.

Y era cierto. Después de que Arisa abandonó el Toho para volver a Argentina, ella se dio cuenta de que tenía el deseo de cobrarle a Hyuga la humillación de haberla hecho suya (ja). De alguna forma o de otra, Arisa encontraría la manera de cobrárselas todas a Hyuga. Cuando los Wakabayashi se aparecieron en Argentina y quisieron contratar a Arisa, Genzo la convenció con la idea de que así podría vengarse de Kojiro en cualquier momento. Fue así como la chica aceptó el trabajo, confiando en que su amigo de toda la vida, o sea Genzo, tuviera razón. Y sin embargo, había pasado tanto tiempo que ya Arisa había llegado a la conclusión de que no deseaba vengarse de Hyuga... Pero él no pensaba lo mismo...

  • Para mí no fue un error.- replicó Kojiro.- Para mí... Fue como si se me hubieran abierto las puertas del cielo.

Arisa creyó no haber escuchado bien, o pensó que se trataba de una broma, así que no le prestó atención al muchacho. Fue entonces cuando Tanya y Ken se acercaron y entonces Kojiro se puso a hablar con él de fútbol y Tanya musitó a Arisa lo sucedido con los camareros.

  • ¿Y qué hiciste?.- preguntó Arisa.
  • Pues defenderme.- replicó Tanya.- ¿Qué más?
  • Uhm, ¿nada más eso?.- Arisa ya había notado el moretón que traía Tanya en el cuello.- ¿Y eso te lo hizo un karatazo?
  • Pues no un karatazo, sino un karateca.- replicó Tanya.- Pero no sé de qué te quejas, si Alejandro Fernández te hizo uno mucho más grande.
  • Eso es cierto.- asintió Arisa.- ¿Pero eso qué? Acaricia y besa muy bien y muerde mucho mejor.

Kojiro alcanzó a escuchar esto y volteó a ver a Arisa. La chica soltó una risilla nerviosa y prefirió tomar un sorbo de su champán. Tanya se levantó entonces con Ken y volvieron a dejar a la pareja sola. Hyuga se acercó a Arisa, muy molesto.

  • Creí que no podías acostarte con los clientes.- increpó él.
  • ¿A qué viene eso?.- cuestionó Arisa.
  • ¿Oí mal, o te acostaste con ese cantante de cuarta llamado Alejandro Fernández?.- replicó Hyuga.
  • ¿Y eso te importaría?.- lo confrontó Arisa.- Yo creo que no, con quien me acueste no es asunto tuyo.

Kojiro no se lo podía creer. Una de las razones por las cuales había contratado a Arisa era porque deseaba confrontar sus sentimientos. La chica lo había dejado muy perturbado después de lo sucedido en el campo de fútbol y cuando ella se fue, Hyuga había intentado olvidarla, sin éxito. Sin embargo, cuando él se fue a Italia, Kojiro creyó que al fin la había olvidado, pero al ir a Alemania y ver a Arisa en el periódico, se dio cuenta de que no había podido olvidar la frescura de su piel con nada.

  • No pudiste haberme olvidado.- musitó Kojiro.- No pudiste haberlo hecho después de haberte acostado conmigo, después de haberte entregado a mí de la manera en como lo hiciste.
  • Ya te dije que fue un error.- replicó Arisa.- Entiende eso.

Claro, ella estaba mintiendo. Arisa tampoco había podido olvidarse de Kojiro, cierto que ya no quería vengarse pero no había podido olvidar sus caricias... Sin embargo, ella no iba a dejar que él lo supiera...

  • No, para mí no fue un error.- Kojiro tomó a Arisa por un brazo.- No pudo haber sido un error... Dime que no te acostaste con Fernández...
  • ¿Y qué harías si así es?.- Arisa se separó de él.- No eres el único hombre en mi vida.

Kojiro creyó perder el control, pero entonces una idea diabólica comenzó a formársele en la mente. Él llevaba en el bolsillo del traje unas píldoras para dormir que le había confeccionado a uno de sus compañeros de equipo y las vació en la copa de Arisa, aprovechando un momento de distracción de ella. La joven notó que su bebida tenía sabor amargo, pero como ya había bebido demasiado no le prestó atención...

FIN DEL FLASH BACK.

Eso había sido lo último que Arisa recordó. Al despertar, se encontró en esa habitación de hotel y de momento se preguntó si acaso la habían secuestrado los rusos de los que habían hablado Lily y Tanya. Pero fue entonces cuando Kojiro entró en su campo de visión.

  • Ya despertaste.- sonrió Kojiro.- Ya era hora.

Arisa emitió unos gruñidos, dado que no podía hablar, así que Kojiro le quitó la mordaza. La chica lo miró con rabia por unos momentos.

  • ¿Para qué me trajiste aquí?.- musitó Arisa, enojada.- ¡Déjame ir!
  • No te irás, hasta que no te haga mía para siempre.- replicó Kojiro.- No vas a escaparte de mis manos.

Hyuga hizo que Arisa se sentara sobre la cama y empezó a acariciarle los senos, por encima del vestido. Muy a su pesar, Arisa sintió mucho placer pero se controló para no gemir. Después, Huyga le arrancó el vestido y dejó a Arisa en pantaletas, únicamente. La chica respiraba agitadamente, al igual que Kojiro. Él se bajó entonces la bragueta del pantalón y sacó su miembro, ya excitado por el momento. Hyuga tomó a Arisa por la nunca e hizo que ella lamiera, besara y succionara esa zona tan sensible. Arisa, excitada, usó sus técnicas aprendidas en Hyuga, causándole mucho placer. Kojiro gemía y empezó a mover sus caderas cada vez más rápido, mientras Arisa jugueteaba con su lengua aquí y allá. Al fin, Kojiro no lo resistió más y se perdió en el éxtasis.

  • Muy bien hecho, mi esclava.- dijo Kojiro, complacido.- Pero éste es solo el comienzo. Ahora veamos qué tanto has mejorado en estos años.

Arisa dejó que Hyuga la pusiera a cuatro patas, sin desatarle las manos. La diversión estaba a punto de comenzar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Alex vio a Genzo sentado en la enorme sala, con una revista de sóccer en las manos, pero sin leerla. Genzo contemplaba fijamente el fuego de la chimenea con actitud pensativa.

  • ¿A ti que te pasa?.- preguntó Alex, sentándose junto a Genzo.
  • Nada.- él miró a su hermana.- ¿Por qué? ¿Tengo monos en la cara o qué?
  • Ya, contrólate, qué genio.- protestó Alex.- Solo preguntaba. Es solo que estás muy pensativo, nada más.
  • No es nada.- negó Genzo.- Nada importante.
  • ¿No fue porque Lily salió, o sí?.- aventuró Alex.- Estabas acostumbrado a molestarla toda la tarde y ahora ella ya no está.
  • ¿Y eso que tiene qué ver?.- protestó Genzo.- ¿Acaso crees que mi vida gira alrededor de ella?

Muy molesto, el portero se puso de pie y se alejó. Alex suspiró, claro que era eso lo que a su hermano le molestaba, pero como él era tan terco y baboso, no lo iba a reconocer.

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