Fuego de Noche, Nieve de Día
Capítulo 5.
Capítulo 5.
Genzo estaba fastidiado. Al parecer, a Kenji se le habían pasado las copas la noche anterior y tenía una cruda espantosa. Touya había salido con Hotaru y su hijo y Hana y Alex no estaban a cargo de los programas de entrenamiento, lo que todo en conjunto significaba que Genzo tendría que dar el entrenamiento de ese día.
Para las agentes, nada mejor que tener a Genzo enseñándoles. Él era mucho más musculoso que Kenji y cuando sudaba la camisa se le pegaba al pecho, marcando sus bien formados pectorales, bíceps, tríceps y demás. Además, cuando Genzo se acaloraba, se quitaba la camisa dejándose el torso desnudo, cosa que era un espectáculo digno de ver.
- Pero apuesto que tú no necesitas verlo, ya lo tocaste en persona.- le susurró Arisa a Lily.- ¡Qué envidia! Se nota que tiene buen cuerpo y que está bastante macizo.
- Muy macizo.- suspiró Lily.
- ¿Cómo dices?.- exclamó Tanya.
- Nada...
Genzo decidió enfocarse por ese día al boxeo. Era su punto fuerte y Kenji podría retomar el entrenamiento al día siguiente. Wakabayashi notó que la agente Kamiya no se encontraba cerca, lo cual no le sorprendió. Eso de que estaba prohibido el sexo en ese lugar era pura patraña, muy seguramente en esos momentos Kenji y Vicky deberían estarle dando vuelo a la hilacha. Genzo acomodó a las chicas por parejas y las puso a golpear los sacos por turno; de forma curiosa, Lily se había quedado sin pareja por la ausencia de Vicky. Lo que Genzo no sabía era que Tanya y Arisa se habían puesto de acuerdo para dejar a Lily sola y que así ella no tuviera más remedio que irse con Genzo.
- ¿Te quedaste sola?.- preguntó Genzo, haciendo evidente lo obvio.- No me sorprende que nadie te quiera de compañera. Practicarás conmigo.
- Las odio.- gruñó Lily, mirando a Arisa y a Tanya de reojo.
Las otras dos soltaron risillas de rata, como era su costumbre. Lily entonces se puso los guantes y se dispuso a golpear su saco, pero Genzo la detuvo.
- Hoy, vas a pelear contra mí.- dijo él, poniéndose el equipo necesario.- Prepárate.
Lily, a regañadientes, se puso el equipo que faltaba y se dispuso a atacar. Genzo era experto en ese deporte debido a un entrenamiento intensivo que tuvo para ayudar a su carrera de futbolista, además de que era preciso y veloz. Lily no sabía mucho al respecto de boxeo y titubeó en varias ocasiones, causando que Genzo consiguiera golpearla dos veces en pecho y estómago.
- Estás fatal.- se burló Genzo.
- En boxeo, nada más.- replicó Lily.- Yo podría darte una paliza en tae kwon do.
- Mucho hablar, poco actuar.- replicó Genzo.- Cuando lo hagas, me dices.
Lily intentó atacar pero no lo consiguió del todo ya que Genzo conseguía esquivar todos los golpes con precisión. Ella estaba quedándose sin aliento y pidió una pausa para beber un poco de agua. Wakabayashi hizo lo mismo y aprovechó para quitarse la playera, el momento más esperado por las chicas. El joven dejó al descubierto su bien formado y apetecible pecho musculoso; Lily por un momento recordó la noche de sexo salvaje y se ruborizó. Ella también se quitó la playera y se quedó en un top diminuto, el cual apenas cubría sus dos bien formados senos y que dejaba al descubierto su abdomen plano. El sudor cubría el cuerpo de la chica y Genzo la miró con ojos de deseo.
- Cuanto a que los dos preferirían estar en una cama.- comentó Tanya a Arisa.
- Y no precisamente boxeando.- completó la argentina.
Genzo y Lily continuaron boxeando y la chica empezó a defenderse mejor. Era un reto el que estaban enfrentando, era un duelo por orgullo y por sentimientos escondidos. Ambos sudaban, ambos jadeaban y se agredían, y como había dicho Tanya, Genzo y Lily hubieran preferido estar en una cama. Como Lily estaba dominándolo, Genzo se decidió y le dio un derechazo en el estómago, derrumbándose al instante.
- ¡Tarado, no se trata de que la mates!.- gritó Arisa, preocupada.
- Te pasaste.- gruñó Tanya.
Lily estaba tirada en el suelo, jadeando y resoplando. Genzo se sintió culpable y preocupado y se quitó los guantes, arrojándolos a un lado y cargó a Lily en brazos.
- ¿A dónde la llevas?.- cuestionó Arisa.
- A la enfermería.- respondió Genzo.- Ustedes sigan practicando.
Lily de momento no dijo nada, dejando que Genzo la condujera a la enfermería. Le dolía mucho el estómago, cosa que era de esperarse, pero poco a poco fue recuperando el aliento. Wakabayashi llegó entonces a la enfermería y acostó a Lily sobre una camilla.
- ¿Qué pasó?.- preguntó la enfermera.
- Un accidente.- contestó Genzo.- Llame al doctor.
- En seguida.- respondió la mujer.
Lily miraba con odio a Genzo, mientras respiraba profundo.
- No fue un accidente.- reclamó ella.- Tú me golpeaste.
- Me atacaste y me defendí.- replicó Genzo.- Fue accidental, no pretendía hacerte daño a propósito.
- Sí, como no.- Lily se agarró el estómago y se bajó de la camilla.
- ¿A dónde vas?
- No necesito un médico.- replicó Lily.- Estoy bien.
- ¡Cómo eres terca!.- exclamó Genzo.
- ¡Y tú como eres desgraciado!.- replicó Lily.
La chica empezó a andar dos o tres pasos pero le fallaron las piernas y se sostuvo de la camilla. Genzo se apresuró a ayudarla.
- Suéltame, no necesito tu ayuda.- reclamó Lily.
- ¿Sabes? Me encanta cuando eres así de rebelde.- de la nada, Genzo tomó en sus brazos a Lily y acercó su rostro al de ella.
- ¿Qué?.- Lily estaba atrapada entre los brazos fuertes de Genzo y se aprisionó contra su pecho musculoso.- ¡Que me sueltes!
Eres hermosa, y cuando te pones así te ves tan salvaje.- Genzo susurró en el cuello y la oreja de Lily, haciéndola estremecerse.- Y me dan tantos deseos de arrojarte a la cama y quitarte toda esa rebeldía haciéndote mía.
Y antes de que Lily pudiera decir algo, Genzo la aprisionó contra la pared y la besó con intensidad. Ella se paralizó, pero los labios del portero la hicieron reaccionar y al poco rato los dos estaban fundidos en un beso y en un abrazo apasionado e intenso. Lily acariciaba el torso desnudo de Genzo mientras que él mordisqueaba su cuello y pasaba sus manos por todo el cuerpo de la chica. De pronto, se escucharon ruidos de gente que se acercaba y Lily y Genzo se separaron inmediatamente. A los pocos segundos, el médico entró, seguido por la enfermera.
- ¿Y qué pasó aquí?.- preguntó el médico, arqueando las cejas al ver a los dos jóvenes tan agitados.
- Entrenamiento de box.- respondió Genzo, respirando agitadamente.- La golpeé en el estómago y la dejé sin aire.
Lily solo asintió con la cabeza, respirando también agitadamente. Y antes de que el médico pudiera preguntar nada más, Genzo salió disparado de la habitación. Lily prefirió dejarse caer en la camilla y fingirse la enferma. Era quizás lo menos vergonzoso...
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Ken Wakashimazu revisaba con desgana el periódico. Su amigo y antiguo capitán, Kojiro Hyuga, estaba dándose una ducha después del largo viaje que había hecho desde Italia. Ken miraba la noticia de la conferencia de prensa del Hamburgo y vio una foto de Tanya, la cual muy seguramente había sido tomada sin que la rusa se diera cuenta ya que de haber sido así, se habría volteado para no salir en cámara. Tanya no era muy partidaria de las fotos, y vaya que se veía genial en ese vestido que llevaba puesto. Ken se preguntó como rayos le haría para volver a salir con ella y llevársela a la cama.
- ¿Qué tanto lees?.- preguntó Hyuga, secándose el cabello con la toalla.
- La noticia sobre la conferencia de prensa de Wakabayashi.- respondió Ken.- La verdad es que eso fue más bien una orgía muy bien disfrazada.
- Ja.- Hyuga sonrió levemente.- ¿Y qué andabas haciendo tú ahí?
- Ni me preguntes, que ni yo mismo sé.
Hyuga miró entonces el reverso de la hoja que estaba leyendo Ken y la sonrisa se le borró.
- ¿Me puedes prestar el periódico?.- preguntó él.
- Claro.- Ken extendió la hoja a Kojiro.- ¿Qué viste?
- Uhm.- gruñó Hyuga.
El hombre leyó la noticia que le había llamado la atención. Era un reportaje sobre la entrega de premios en donde había estado Alejandro Fernández. La verdad, no era algo que le interesara mucho a Hyuga sino más bien, la chica que acompañaba al cantante.
- Es Arisa.- señaló Hyuga.
- ¿Arisa?.- se sorprendió Ken.- ¿Arisa Taira?
- La misma que viste y calza.- Kojiro le regresó a Ken el periódico.- Mírala.
- No la reconocí.- confesó Wakashimazu.- Creo que la vi ayer al ir por mi acompañante, pero no la reconocí. Está muy cambiada, se ve hermosa.
- Lo sé.- suspiró Hyuga.- Llevo tiempo preguntándome en donde estaría ella y me la encuentro acompañando a cantantillos de tercera.
- Uhm.- Ken miró a su amigo.- ¿Eso te molesta?
- No tiene por qué.- replicó Kojiro.
Aunque la verdad era que a él sí le molestaba ver a Arisa en el periódico, pero no sabía por qué. La chica no estaba haciendo nada malo, solo acompañaba a Fernández, nada más. Y sin embargo, Hyuga tenía ganas de contactar a Arisa...
- ¿Dijiste que la viste ayer?.- Kojiro recordó lo que Ken le dijo.
- Sí, creo.- asintió Ken.
- ¿En dónde?
- En la mansión Wakabayashi.- respondió el greñudo portero.
- ¿En la casa de Wakabayashi?.- repitió Kojiro, sorprendido.- ¿Qué hacías tú allá?
- La familia de Wakabayashi tiene una agencia de modelos acompañante, ¿no lo sabías?.- explicó Ken.- Ofrecen súper modelos como acompañantes que además son guardaespaldas. Créeme que es buena idea, yo contraté a una.
- Uhm.- Kojiro miró la cara de lujuria de Ken, pero ya preguntaría después.- Arisa trabaja ahí entonces.
- Así es.
- Qué pequeño es el mundo.
- Tú lo has dicho...
Hyuga volvió a revisar el periódico; Arisa se veía hermosa y muy mujer, cosa que le causó a él un estremecimiento en la piel. Kojiro recordó el momento cuando, varios años atrás, él hizo suya a Arisa en el mojado campo de fútbol de su antigua escuela...
-FLASH BACK-
A él le encantaba molestarla. Arisa es una chica recién llegada de Argentina a la escuela Toho, según porque tenía parientes japoneses y la chica quiso conocer más de su cultura. Ella era rebelde y extrovertida y desde el primer momento chocó con Kojiro tal y como lo hubieran hecho dos meteoritos. Hyuga se la pasaba molestando a Arisa cada vez que podía y en todas las formas que podía, y Arisa le regresaba el golpe cada vez que podía... Todos en el Toho pensaban que ellos terminarían por matarse mutuamente, pero ambos encontraron manera de sacar ese sentimiento que estaban experimentando...
Era un día lluvioso cuando Arisa encontró a Hyuga sentado en la cancha. El entrenador del equipo de sóccer lo había sacado del equipo pro haber desobedecido las reglas y ahora él estaba deprimido. Arisa había llegado más bien por accidente, pero al ver a Kojiro tan triste supo que tenía que hacer algo...
- Parece como si te hubieran corrido de tu casa.- se mofó ella.- ¿Qué te pasa?
- Nada que te importe.- replicó Kojiro, sin mirarla.
- Por ahí escuché que te expulsaron del equipo de sóccer.- comentó Arisa, sentándose junto a él bajo la lluvia.- Lo lamento.
- Ese entrenador es un idiota.- gruñó Hyuga.- Él no sabe nada de mis deseos.
- Si fueras menos agresivo y terco, no estarías pasando por esto.- opinó Arisa.- ¿Te costaba mucho trabajo el decir a donde ibas?
- No me hubieran dejado ir si hubiera pedido permiso, niñita tonta.- gruñó Hyuga.
- No me llames tonta, solo quiero ayudarte.- protestó Arisa.
- Pues yo no te pedí ayuda.- replicó Kojiro.- Vete por donde viniste.
- Tarado.
- Babosa.
Kojiro no recordó en qué momento él y Arisa comenzaron a besarse, al principio con duda y después con pasión. En menos de lo que canta un gallo, ya Hyuga estaba recostado sobre Arisa, desnudándola. A ella se le enchinó la piel y se le erizaron ciertas partes del cuerpo que excitaron mucho más a Kojiro. Él besó sus senos, su cuello, lamió su cuello, besó su boca, y antes de darse cuenta de lo que estaba pasando, Kojiro empezó a entrar en Arisa. Al principio a ella le causó mucho dolor su virginidad rota, pero los embates y las caricias del muchacho la transportaron al mundo del placer sin límites. Ella movía su cadera al ritmo que él imponía, sin dejar de abrazar y besar aquel cuerpo moreno y musculoso, en esos momentos empapado por la lluvia y el sudor. Arisa llegó a un éxtasis tan intenso que no supo de sí por algunos momentos... Kojiro llegó después a su propio abismo, chapaleando entre el placer y una sensación que parecía amor...
-FIN DEL FLASH BACK-
Kojiro volvió al mundo real. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto a Arisa y decidió que era hora de volver a hacerlo.