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Fuego de Noche, Nieve de Día

By: Lily-de-Wakabayashi
folder Spanish › Anime
Rating: Adult +
Chapters: 15
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Disclaimer: I do not own Captain Tsubasa, nor the characters from it. I do not make any money from the writing of this story.
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Capítulo 4.

Capítulo 4.

Había sido curiosa la manera en como Akira Wakabayashi había contratado a Lily Del Valle. Akira y Genzo habían viajado a la Ciudad de México por cuestiones de trabajo y al pasar por un conocido barrio de mala muerte, los dos japoneses fueron abordados por una muchacha muy bella que iba cargada con algunas bolsas.

  • Buenas tardes.- había saludado la chica, en inglés.- ¿Les interesa comprar recuerdos de plata?
  • No, muchas gracias.- se había negado Genzo se primera instancia.- Llevamos prisa.

Pero Akira sí quiso quedarse a mirar la joyería, pretextando que quería regalársela a su esposa. La chica entretuvo al hombre, mientras Genzo esperaba impacientemente a su padre. Akira se había entusiasmado con algunas pulseras de plata cuando entonces la chica recogió todo con rapidez y con una presteza poco vista, le arrebató al señor Wakabayashi el Rólex que llevaba en la muñeca, echando a correr tan rápido como lo pudiera haber hecho Ana Guevara en alguna competencia.

  • Es una ladrona, padre.- gruñó Genzo.- ¿No pudiste habértelo imaginado?
  • Mejor ayúdame a capturarla, en vez de regañarme.- replicó Akira.

Entre Genzo y Akira comenzaron a perseguir a la chica, pero ella les llevaba mucha ventaja, sobre todo porque se encontraba en su barrio y porque era mucho más rápida que ellos. Además, a Genzo le fallaba mucho la velocidad y a Akira la vista, de manera que la chica tenía todas las posibilidades de salirse con la suya.

  • Vamos a perderla.- musitó Akira, después de un rato de perseguir a la chica.
  • Mejor dicho, ya la perdimos.- replicó Genzo.- Pero será mejor que nos separemos. Quizás así tengamos más oportunidad.
  • Está bien.- asintió Akira.

Genzo entonces torció a su derecha y se metió por un callejón, esquivando indigentes y botes de basura. Vaya que ese barrio era de los más bajos... A lo lejos, Genzo vio una larga cabellera castaña saltar una barda y el portero supo que allá estaba su ladrona. Wakabayashi decidió confiarse y tomó la ruta que le pareció más corta; su corazonada acertó, ya que consiguió aparecer en una calle poco transitada por donde la muchacha ladrona apareció trotando. Genzo se escondió detrás de un basurero, a la espera de que ella se descuidara y mientras tanto aprovechó para observarla. La chica era alta, con buen cuerpo, cabello castaño oscuro largo hasta las caderas y unos ojos sorprendentes del color del chocolate derretido. La joven era hermosa, eso que ni qué, pero era ladrona, eso que ni qué.

  • ¡Lily!.- gritó un muchachito de unos diez años, el cual estaba descalzo.- ¡Ya llegaste!
  • Beto: ¿en dónde rayos están los zapatos que te traje?.- preguntó la chica, ceñuda.
  • Los tengo guardados.- el niño esbozó una sonrisilla de vergüenza.- No quiero que se ensucien...
  • ¡Te los traje para que te los pongas, no para que los guardes!.- gritó la chica.- Ve a ponértelos ahora.
  • Sí, Lily... Ya no te sulfures...

El niño desapreció por el mismo lugar por donde había aparecido y entonces otr a persona se acercó a la chica, un hombre corpulento con barba incipiente.

  • ¿Qué conseguiste hoy?.- preguntó él.
  • Un Rólex, y de los buenos.- respondió ella.
  • ¿A poco es original?.- preguntó el hombre con escepticismo.
  • ¡Claro que lo es!.- protestó la muchacha.- Se lo robé a un catrín extranjero...
  • Ya. Voy a preguntarle al Chómpiras cuanto dan por un Rólex... .- musitó el hombre.

El tipo se marchó y entonces la chica quedó sola, contemplando su trofeo. Genzo entonces salió de la nada y sujetó a la chica sosteniéndole los brazos con fuerza a la espalda.

  • Hasta aquí llegaste.- dijo Genzo.
  • Suéltame.- dijo ella.- No sabes con quién te metes...
  • Al contrario, no sabes con quién te metiste tú.- replicó Genzo.

El joven arrastró a la chica por una callejuela mugrienta y oscura; ella se retorcía y deseaba zafarse, y justo a media calle lo consiguió dándole una patada a Genzo en la entrepierna.

  • Maldita.- musitó Genzo.- Por esto te la cobraré doble.
  • Como si pudieras atraparme.- replicó ella.

La chica se puso en guardia y Genzo aceptó el reto. Las artes marciales no eran su habilidad, lo suyo era el box pero aun así consiguió esquivar los golpes de la chica sin tratar de regresarlos. Después de todo, ella seguía siendo una mujer y Genzo jamás le pegaría a una. Sin embargo, él se dio cuenta de que ella no tenía estrategia y que se limitaba a dar golpes a diestra y siniestra, de manera que Genzo se preparó y le lanzó a la chica un izquierdazo en el estómago que la hicieron derrumbarse. Mientras ella trataba de recuperar el aire, Genzo la obligó a ponerse de pie y la sujetó con fuerza.

  • Hasta aquí llegaste, ladronzuela.- dijo Genzo.- Vas a pagar muy caro el intentar robarle a un Wakabayashi.
  • Muy bien hecho, hijo.- dijo Akira, saliendo de quien sabe donde.- Ahora, suéltala.
  • ¿Qué dices?.- Genzo creyó no escuchar bien.
  • Que la sueltes.- repitió Akira.- Quiero hablar con ella.
  • Es una ladrona, debemos llevarla con la policía.- protestó Genzo.
  • Quizás, pero tengo algo qué preguntarle. Así que, suéltala.- insistió Akira.

Genzo no tuvo más remedio que aceptar y soltó a la chica; ella se arregló el cabello y la ropa y miró a los dos hombres de forma retadora, con el cabello cayéndole sobre la cara.

  • Muy bien, querida.- Akira le sonrió.- ¿Cuál es tu nombre?
  • Lily.- musitó la chica.
  • Eres una mujer muy fuerte, Lily.- continuó Akira.- Y también hermosa.
  • Uhm.- gruñó Lily.
  • Uhm.- gruñó Genzo.
  • Estoy interesado en esta clase de mujeres.- continuó Akira.- ¿Te gustaría trabajar para mí?
  • ¿Qué?.- exclamó Genzo.- ¡No!
  • Lo siento, no la hago de prostituta.- replicó Lily.
  • Nada de eso.- Akira rió.- Este trabajo es diferente.
  • ¡De ninguna manera, padre!.- protestó Genzo.- ¡Ella no trabajará con nosotros!
  • Discúlpanos, querida.- Akira le sonrió a Lily y después le habló a su hijo en japonés.- Mira, ella es perfecta. Es hermosa y sabe defenderse.
  • ¡Es una ladrona!.- insistió Genzo.- ¿Cómo crees que vamos a aceptar a alguien así?
  • Podremos entrenarla, ofrecerle un buen sueldo.- respondió Akira.- Mírala, es una mujer muy bella, no encuentras a cualquiera así en la calle. Y observé como se peleó contigo, es fuerte y sabe de artes marciales.
  • No estoy de acuerdo y jamás lo estaré.- Genzo se cruzó de brazos.
  • Como gustes, al fin y al cabo, el que paga soy yo.- replicó Akira.

Lily miraba a ambos hombres con cara de fastidio. Hubiera querido escaparse pero los dos hombres la tenían acorralada y no la hubiese tenido tan fácil... Akira al fin se dirigió a ella, con una sonrisa amable.

  • Mira, Lily, el trabajo consiste en ser modelo y guardaespaldas.- dijo Akira.- Se te daría un entrenamiento en defensa y artes marciales y clases de modelaje. Tu deber sería proteger a las personas que pidan tus servicios durante fiestas o eventos sociales importantes, claro, además de trabajar en las pasarelas más famosas de toda Europa. Tendrías un buen sueldo y vivirías en mi mansión.
  • ¿Y cuál es la trampa aquí?.- quiso saber Lily.- ¿Me acostaré también con los clientes?
  • Claro que no.- negó Akira.- Ya te había dicho que a eso no nos dedicamos. Modelo y guardaespaldas, nada más. Te pagaríamos una buena suma de dinero...
  • ¿Cuánto?.- quiso saber Lily.

Akira dio una cifra enorme, pero Lily no se sintió impresionada. Se encogió de hombros y negó con la cabeza.

  • No me interesa.- dijo.- Búsquense a otra.
  • Debes estar bromeando.- dijo Genzo.- Pero por nosotros, mejor.
  • Deberías reconsiderarlo.- dijo Akira.- Con ese dinero podrías hacer muchas cosas.
  • Ya dije que no me interesa.- replicó Lily.
  • ¿Y ni siquiera por Beto?.- preguntó Genzo, recordando al chico.- Seguro a él le vendría mejor ese sueldo que lo que ganas robando.
  • ¿Cómo sabes tú de Beto?.- Lily encaró a Genzo.- Con él no te metas.
  • Solo sé que podrías sacarlo de esa pobreza.- replicó Genzo.- Piénsalo bien y no te equivoques.

¿Pero qué estaba haciendo? ¡Se suponía que Genzo no quería a esa chica trabajando para su padre! Mejor cerraba la boca y dejaba que ella se largara cuanto antes; sin embargo, Akira no estaba dispuesta a dejar ir a Lily.

  • Muy bien, señorita, para convencerte, duplico la cantidad de dinero que te dije en un principio.- dijo Akira.
  • No estoy interesada.- Lily continuó negándose.
  • Entonces, no me queda más remedio.- Akira se jugó su última carta.- Si no aceptas, Lily, tendré que entregarte a la policía por haberte robado mi reloj.
  • No se atrevería.- Lily amenazó con la mirada.
  • ¿Crees que no?.- rió Akira.- Créeme que lo haré, y no podrás escapar porque no solo mi hijo es experto en defensa personal, también yo lo soy y con los dos no podrás.

Lily miró fijamente a Akira y después a Genzo y entonces supo que no tendría alternativa... Y así fue como la chica pasó de ser ladrona a ser modelo y guardaespaldas. Íntimamente, Genzo detestaba a Lily por ser ladrona, y ella lo detestaba a él por ser un niño rico. En ningún momento los dos jóvenes podían llevarse bien, todo el tiempo discutían y se llevaban la contraria, aunque entre ambos estaba surgiendo una inexplicable atracción...

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Alexandra Wakabayashi había conocido a Taro Misaki en una exposición de pintura en Francia. A diferencia que otras chicas, ella conoció a Taro en su estado normal, no como súper agente-modelo, de manera que se pudo acercar a él de forma más casual; ambos se cayeron bien de inmediato y conversaron toda la noche de sus gustos comunes. Taro le pidió a Alex su número de teléfono, pero ella le confesó que estaría pocos días en la ciudad.

  • Pero nada impide que salgamos sin problemas.- había dicho Alex.

Así pues, Taro y Alex salían a tomar café o simplemente a pasear por las calles de París. Misaki quería conocer a Alex más a fondo, pero ella le ponía siempre una barrera. Sin embargo, a los pocos días hubo una gran fiesta en donde participaron muchos importantes influyentes franceses y Alex asistió acompañando a Pierre Le Blanc, en ese entonces capitán de la escuadra francesa de fútbol. Misaki se sorprendió mucho de ver a Alexandra en un lugar como ése y en compañía de alguien como Pierre. Y sobre todo, a Taro le impactó la manera en como iba vestida Alex, con un vestido elegantísimo y tremendamente sensual; él se quedó sin aliento.

  • ¿Dónde conociste a tu bella acompañante, Pierre?.- Taro no resistió las ganas de preguntar.
  • Es una modelo.- respondió Pierre.- Y sinceramente, no la conozco, es solo una acompañante que contraté para esta fiesta, nada más...
  • No me digas... .- murmuró Taro.
  • Sí te digo.- rió Pierre.- Ella es genial, no solo es modelo y acompañante, también es guardaespaldas...
  • ¿Guardaespaldas?.- Misaki no se esperaba eso.
  • Sí. Se supone que sabe artes marciales y defensa personal.- explicó Pierre.- Fue entrenada para eso.
  • Ya veo.- Taro preguntó como quien no quiere la cosa.- ¿Y en qué agencia la contrataste?

Pierre le pasó a Misaki la tarjeta de la agencia que le habían recomendado y Taro se la guardó en el bolsillo; ya tendría la oportunidad de llamar, aunque por esa noche, él tendría que resignarse a que Alex era solo de Pierre...

Alex se sorprendió mucho el día en que su trabajo en París concluyó y recibió una llamada de su hermano. Al parecer, él había recibido una oferta de contrato para Alex, hecha por alguien que pidió no dar su nombre a la muchacha.

  • ¿No es peligroso, papá?.- preguntó Alex, preocupada.- No sabemos quién me quiere contratar.
  • Estás en un error, hermanita.- replicó Genzo.- Yo sí sé quien quiere contratarte, pero pidió de favor que no te lo dijera a ti.
  • ¿Entonces?.- Alex estaba sorprendida.- ¿Cómo voy a saber quien es?
  • Esa persona te conoce.- explicó Genzo.- Quién sabe de donde, pero te conoce, y sabe además que eres mi hermana. No te preocupes, yo lo conozco a él y es confiable, no hay por qué temer. Debe ser alguna locura suya el hecho de que no quiere que sepa quien es.
  • Mi pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo voy a saber quién es?.- insistió Alex.
  • Te daré la dirección de la fiesta y él se acercará a ti.- explicó Genzo.

Alex no tuvo más remedio que aceptar, de manera que se presentó el día acordado a la hora acordada. Ella se sorprendió, ya que el lugar era la misma galería en donde ella había conocido a Taro Misaki, pero en esa ocasión el lugar estaba vacío...

  • Hola.- Taro surgió de la nada y saludó a la chica.- Bienvenida.
  • ¿Qué haces tú aquí?.- preguntó Alex, sorprendida.
  • Ésta es la galería de mi padre.- respondió Misaki.- ¿No te dije que de él eran sus pinturas, la otra noche?
  • No.- Alex tenía una mirada de reproche.- En fin, da lo mismo. ¿Va a haber alguna fiesta aquí?
  • No.- negó Taro.
  • Entonces me equivoqué de lugar... O de hora... .- suspiró Alex.
  • No, la hora y el lugar son correctos.- Taro esbozó una sonrisa.- Te estaba esperando.
  • ¿Tú me contrataste?.- Alex levantó las cejas.- ¿Cómo sabes que trabajo en... esto?
  • Coincidencias de la vida.- Misaki se encogió de hombros.- Solo espero que aproveche, porque gasté todo mi dinero para tenerte aquí... Los precios de tu agencia son demasiado altos.
  • Eres un tonto de remate.- Alex se ruborizó un poco.- Pudiste haberme tenido sin la necesidad de gastar tanto...

Y eso fue todo. De ahí en más todo fue como un paseo por las nubes. Esa noche, Taro llevó a Alex a pasear por el río Sena y a cenar a uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Al final, él la llevó a ella al parque de la Torre Eiffel y los dos se dejaron caer sobre la hierba.

  • Wakabayashi me advirtió muy seriamente que estaba prohibido.- murmuró Taro, acariciando la curva del cuello de Alex.- Pero no sabes cuantas ganas me dan de no hacerle caso...
  • Sé lo que estás pensando, y sí, está prohibido.- dijo Alex.- No puedo acostarme con los clientes...
  • Lo sé...

Los dos comenzaron a besarse, cada vez con más intensidad. Taro acarició la espalda de Alex por debajo de la ropa y después sus manos se dirigieron a sus suaves senos y comenzó a masajearlos. Alex besó suavemente la barbilla de Misaki y su cuello, y sus manos empezaron a desabrocharle la camisa...

  • Y sin embargo.- murmuró Alex, en una pausa que ambos se dieron.- Nada dice que no pueda acostarme con mis ex clientes... Y oficialmente, el contrato terminó en cuanto salimos del restaurante...
  • No me hubieras dicho eso.- suspiró Misaki.- Porque ahora no podrás escaparte de mí...

Ellos volvieron a besarse. En la cálida oscuridad del parque, bajo la protección de un grupo de arbustos, Taro desnudó lentamente a Alex, sin dejar de acariciarle sus senos erectos, su vientre plano, sus caderas y sus muslos. Alex cerró los ojos y acarició el cabello de Misaki, perdiéndose en el delicioso placer que él le estaba proporcionando... Taro se recostó sobre ella y la besó con intensidad, al tiempo que empezaba a penetrarla, primero lentamente y con cuidado para no lastimarla; Alex empezó a jadear y a moverse al ritmo que él estaba imponiendo, al tiempo que besaba el mentón de Taro y acariciaba su pecho y su espalda. Misaki fue perdiendo poco a poco el control y empezó a penetrar con más fuerza y más rapidez, cosa que Alex estaba disfrutando cada vez más hasta que hubo un momento en que ella cayó en un abismo delicioso que la hizo perder la conciencia de sí misma... Misaki continuó penetrándola hasta que al fin alcanzó su propio éxtasis. Los dos se quedaron recostados sobre el pasto, contemplando las estrellas.

  • Eres maravillosa.- murmuró Taro, besando suavemente a Alex.- Quisiera tenerte conmigo todas las noches...

Alex no podía pensar en nada. Había tenido la experiencia más increíble de su vida y quería volver a repetirla una, dos, mil veces... Y al parecer, Taro tenía los mismos planes... Con cuidado, él se sentó e hizo a Alex sentarse sobre él, mientras besaba sus senos con fruición y empezaba nuevamente a penetrarla. Lo último que Alex alcanzó a pensar antes de sumirse en el laberinto del placer era que podría meterse en problemas serios si alguien los descubría, pero por ahora no importaba...

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