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Fuego de Noche, Nieve de Día

By: Lily-de-Wakabayashi
folder Spanish › Anime
Rating: Adult +
Chapters: 15
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Disclaimer: I do not own Captain Tsubasa, nor the characters from it. I do not make any money from the writing of this story.
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Capítulo 13.

Capítulo 13.

El cuarto estaba lleno de cajas, muebles rotos y polvorientos, papeles arrugados y sin valor. De las ventanas pendían unas cortinas raídas que apenas cubrían los sucios cristales, los cuales parecían encontrarse empañados debido a la leve nevada que caía afuera. La temperatura parecía estar varios grados bajo cero, y los cobertores que los cubrían no servían de mucho.

  • Lo lamento, en verdad.- musitó él, por quien sabe cuánta ocasión.
  • Deja ya de decir eso.- pidió ella.- No tiene caso que lo sigas repitiendo.

Lily estaba acostada de lado, era la única posición en la que no le molestaban las manos atadas a la espalda; ella podía sentir la respiración de Sakai muy cerca de la de ella, y curiosamente eso reconfortaba a Lily. Al menos, los dos podrían esperar juntos lo que fuese aquello que les aguardaba. Los dos sabían que no sería nada bueno, pero al menos no estarían esperando solos.

  • Siempre maldije la herencia de mi padre.- murmuró Sakai.- Lo único que yo quería era jugar fútbol.
  • Lo sé, lo entiendo.- musitó Lily.- Por eso es que no te odio. No es culpa tuya, eres solo una víctima más.
  • Al menos me gustaría poder sacarte de esto.- confesó Sakai.- No te mereces estar aquí y me arrepiento de haberte pedido ayuda.
  • No digas eso, se supone que nos queremos, ¿no?.- replicó Lily.
  • Vamos, Lily, que idiota no soy.- suspiró Sakai.- Sé muy bien que tú no estás enamorada de mí. No entiendo aun por qué aceptaste casarte conmigo, pero te agradezco que hayas aceptado ayudarme, eso habla muy bien de ti.
  • ¿Por qué dices que...?.- Lily no sabía cómo preguntar.- ¿Qué te hace pensar que...? Ah, no sé ni cómo decirlo...
  • No tienes qué decir nada, sé bien quién es el hombre al que en realidad amas.- la interrumpió Sakai.- Yo en algún momento de vanidad quise creer que me querías a mí y que quizás podríamos llevar una buena vida juntos, pero es obvio que no estamos destinados a estar juntos, lo que es una lástima ya que me hubiese gustado estar con una mujer tan hermosa y elegante como tú.

Lily no supo qué decir; en ese momento, las lágrimas comenzaron a salir solas y a correr por sus mejillas. La chica no sabía por qué estaba llorando, si por ella misma o por Sakai, pero algo le hacía creer a Lily que el sentimiento de tristeza que sentía era por él, Sakai era un buen muchacho, algo vanidoso pero de buen corazón y de buenos sentimientos.

  • Por favor, no llores.- le pidió Sakai.- No quiero que te pongas triste por mí.
  • Yo quisiera en verdad estar enamorada de ti.- murmuró Lily.- Y de hecho, creo que podría haberlo hecho, tienes muchas de las cosas que yo busco en un hombre, pero... A él lo conocí primero... Y creo que desde que lo vi, me enamoré de él... No sé por qué me empeñé en negarlo...
  • Se trata de Wakabayashi, ¿cierto?.- dijo Sakai.- Es un hombre afortunado.

Lily suspiró. En cierto modo, Sakai se parecía mucho a Genzo, compartían varias cualidades y varios defectos, y fue entonces cuando Lily comprendió lo que le habían dicho Arisa y Tanya de que estaba buscando inconscientemente hombres con el mismo patrón de comportamiento...

  • Buscaré la manera de sacarte de aquí.- continuó Sakai.- O por lo menos evitaré que te pongan una mano encima.
  • No te preocupes por eso, sé defenderme sola.- replicó Lily, aunque la verdad era que estaba muriéndose de terror ante la sola idea.- Pero te lo agradezco en verdad...
  • Trata de dormir un poco.- le aconsejó Sakai.- Sé que cuesta mucho trabajo, pero no sabemos cuándo podrás volver a hacerlo. Duerme, yo vigilaré.
  • Gracias.- Lily suspiró y cerró los ojos.- Lo intentaré...

“Genzo”, pensó Lily. “Ojalá pudiera decirte que te amo. Ojalá te lo hubiera dicho antes. Ojalá te pudiera ver una vez más...”.

La chica no tardó en dormitar, aunque cada ruido la despertaban de golpe. Esa espera era espantosa, ¿en dónde se encontraban todos y por qué los estaban haciendo esperar tanto? Lily deseaba que terminaran ya con esa tortura de una buena vez...

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

  • Estás loco.- dijo Alex, mirando a Genzo hablar por teléfono con alguien y ladrarle órdenes.

Genzo, obviamente, la ignoró. ¿Qué sabía ella de lo que estaba sintiendo en esos momentos? Nada, ella no podía saber cómo se sentía él, y de cualquier modo no importaba. Lo único que importaba en esos momentos era que el jet estuviera listo para partir cuanto antes. Su padre ya no intentó detenerlo, todo lo contrario, le puso a su disposición a los mejores hombres, a los más capacitados, integrantes de su propia escuadra personal.

  • No pensarás ir.- le dijo Alex a su hermano, cuando Genzo colgó el teléfono.
  • ¿Qué esperas, que deje que Lily sea asesinada?.- cuestionó Genzo, muy serio.
  • Bueno, no, pero... .- Alex suspiró.- ¿Qué te puedo decir? Yo también quiero que Lily esté sana y salva, pero de ahí a que seas tú quien vaya hay mucha diferencia... Sé lo desesperado que debes estar, pero no tienes el entrenamiento para enfrentarte a personas como ésas. ¿Por qué no dejas que papá se haga cargo de esto?
  • Porque no fue mi padre quien mandó a Lily al carajo.- replicó Genzo.- Yo hice este lío, yo lo deshago. Además, no puedo dejar que alguien más vaya a rescatarla, después de todo yo... Yo la amo.
  • Ojalá lo hubieras reconocido antes.- suspiró Alex.- Pero bueno. Solo te pido que te cuides por favor, es peligroso.
  • Lo sé... .- asintió Genzo.

Alex abrazó a su hermano, y entonces éste terminó de recoger lo que necesitaba y se marchó. A la salida de la mansión ya lo estaban esperando algunos hombres vestidos de negro frente a un auto del mismo color. Genzo subió al automóvil sin voltear a ver hacia atrás y se marchó esperando que no fuera demasiado tarde... Ya en el jet privado de los Wakabayashi, el portero se puso a analizar junto con la guardia personal de su padre los datos que tenía acerca del probable paradero de Lily. Según habían averiguado, ella y Sakai se encontraban en algún lugar de Rusia, pero no habían podido precisar dónde. Quizás Genzo nunca hubiese encontrado a Lily de no ser por un increíble golpe de suerte, o mejor dicho, un descuido fatal de los secuestradores. Ellos deseaban que Sakai transfiriera de su cuenta el dinero de la herencia de su familia a otra cuenta en las islas Caimán, poseedora de uno de los mejores bancos del mundo, pero para evitar el engorroso trámite administrativo, los criminales pensaban hacerlo por internet. Lo que ellos no sabían era que ya había gente enterada de la desaparición de Sakai y de Lily, de manera que las cuentas bancarias del primero estaban estrechamente vigiladas.

  • Señor, tenemos algo.- dijo uno de los hombres a Genzo.- Alguien está sacando dinero de la cuenta del señor Sakai.
  • ¿Se ha dado alguna especie de alarma a la policía?.- quiso saber Genzo.
  • No, señor.- negó el hombre.- Porque la cuenta no ha sido violada, alguien está usando el número confidencial del señor Sakai.
  • Debe ser él.- musitó Genzo.- Deben estarlo obligando a que transfiera sus fondos a otra cuenta.

Efectivamente, el traspaso de dinero es hacia una cuenta en las Islas Caimán.- asintió el hombre.

  • ¿Puedes averiguar desde qué lugar se está haciendo la transferencia?.- cuestionó Wakabayashi.
  • Por supuesto, señor.- asintió el otro.- Solo deme unos minutos.

No había nada imposible teniendo háckers a la mano, de manera que Genzo esperó a que su subordinado averiguara cuál era la IP de la máquina que estaban usando para que Sakai transfiriera su dinero a otra cuenta. Fue solo cuestión de minutos antes de que se tuviera ya un lugar exacto.

  • El proveedor de internet proviene de San Petesburgo.- anunció el hombre.- No deben estar muy lejos.
  • Entiendo.- dijo Genzo.- Vamos para allá entonces.

Los demás asintieron y se estableció el rumbo del jet. El piloto estableció coordenadas y ya estando cerca de la ciudad buscó un sitio en donde aterrizar. El problema estaba en que ellos entraron de contrabando al país, si lo hacían de manera legal iban a perder valiosísimos minutos registrando pasaportes y demás, de manera que Genzo decidió arriesgarse y les dijo a sus hombres que tendrían que entrar sin anunciarse.

  • Tendremos que tener cuidado cuando estemos sobrevolando por el espacio aéreo ruso.- anunció el piloto.- Pero los haré aterrizar sanos y salvos, ya después iré a la embajada a decir que tuvimos problemas con uno de los motores y que tuvimos que hacer un aterrizaje de emergencia.
  • Mientras tanto, nosotros buscaremos a Lily y a Sakai.- acordó Genzo.- Deben buscar cualquier pista, cualquier dato que nos lleven hacia ellos, pregunten a los vecinos del área, a los transeúntes, a los tenderos, a quien sea.
  • Tranquilícese, señor.- sonrió uno de los hombres.- Sabemos hacer nuestro trabajo.

El piloto era lo suficientemente diestro y hábil como para aterrizar en una zona muy pequeña sin matarse en el intento. En cuanto tocaron tierra, Genzo y sus hombres se adentraron en territorio ruso, movilizándose con rapidez para tratar de encontrar lo antes posible a Lily y a Sakai.

  • Resiste un poco.- murmuró él.- Voy por ti...

Mientras tanto, Lily y Sakai habían sido levantados con brusquedad del suelo y llevados hacia el cuarto de reunión de los criminales, lugar en donde había una mesa con algunas sillas desvencijadas y una computadora portátil encima. Uno de los sujetos tomó a Lily y la amagó con una pistola, mientras que otro sentaba a Sakai en una silla frente a la computadora encendida.

  • Te vamos a soltar para que transfieras dinero de tu cuenta a la nuestra.- le dijo el sujeto.- Pero no intentes hacer ningún movimiento en falso porque tu esposa se muere. ¿Entendiste?
  • Sí.- musitó Sakai, mirando de reojo a Lily.

El criminal entonces lo soltó y Sakai se metió a la página oficial del banco en donde estaba la cuenta principal de la herencia. Él tecleó con la mayor rapidez posible, aunque dudó cuando la página le pidió su clave de acceso.

  • ¿Qué sucede?.- bramó el tipo.- ¡Vamos!
  • Ya voy.- suspiró Sakai, tecleando una contraseña falsa.

Él maldijo por lo bajo. Poniendo la clave de acceso falsa en tres ocasiones, la cuenta se bloquearía y se alertaría a la policía. Algo tan simple como eso podría salvarlos, ya que el banco en donde Sakai tenía su cuenta era uno de los más vigilados del mundo y no daba oportunidad al más mínimo error. Sin embargo, los tipos serían capaces de matar a Lily si Sakai no hacía todo lo que ellos le indicaban, por lo que dudó en rescribir la contraseña incorrecta la segunda ocasión.

  • ¿Qué pasa?.- cuestionó el sujeto.
  • No recuerdo cual es mi número.- mintió Sakai.
  • No juegues con nosotros.- amenazó el sujeto.- Cualquier error y tu amiga se muere.

El sujeto que amagaba a Lily con la pistola liberó el gatillo y Sakai se dijo que no había lugar para juegos. El joven portero se dio cuenta entonces de que no podía arriesgarse a teclear mal la contraseña nuevamente y se resignó a hacer lo que los sujetos querían. Lily estaba casi al borde del pánico, pero trataba de mantener la calma tal y como se lo habían enseñado en la mansión Wakabayashi. Hasta cierto punto, Sakai era su protegido y ella debía intentar zafarse ella misma de esa situación y además tratar de rescatarlo a él, aunque Lily nunca se había enfrentado a terroristas y criminales como ellos, una cosa era tratar con maleantes comunes o fans locas y enamoradas (jeje), pero el meterse con gente así ya era otra cosa…

  • ¿Ya está?.- exigió saber el hombre que estaba con Sakai.- No tenemos todo el día.
  • Trabajaría más rápido si no me estuvieran presionando.- bufó Sakai.- No me concentro si están mirando sobre mi hombro.
  • Pues mejor será que lo hagas, porque no tienes opción.- replicó el sujeto.

Sakai al fin terminó de hacer la transferencia, y antes de que pudiera hacer cualquier otro movimiento, el criminal cerró la computadora de golpe, a punto de prensarle algún dedo al muchacho.

  • Listo. Vámonos.- ordenó el tipo.
  • ¿A dónde?.- quiso saber Sakai.- Ya les di lo que querían, déjennos en libertad.
  • Nada de eso.- negó el otro.- No van a salir con vida.
  • Al menos dejen que ella se vaya.- Sakai señaló a Lily.- No tiene nada que ver en esto.
  • No va a ser posible, y eso muy bien que lo sabe.- replicó el sujeto.- La mujer sabe demasiado ya, además de que si la trajimos fue porque queremos divertirnos un rato con ella.
  • Eso, sobre mi cadáver.- replicó Sakai.
  • Eso se puede solucionar muy fácilmente.- replicó el hombre, clavando la punta de una pistola en las costillas del muchacho.

Lily y Sakai fueron sacados a rastras de la casona y empujados hacia el interior de una van blanca y sin ventanas, la cual casi de inmediato arrancó hacia un rumbo desconocido. Lily miraba a Sakai, y éste trataba de mantener la calma pero era obvio que tenía miedo, igual que ella. La van avanzó por la desconocida ciudad, pasándose los altos y evitando los cruceros con mucho tráfico, de manera que después de un corto tiempo, la camioneta se detuvo a las orillas de un bosque. La ciudad se encontraba ya a un buen tramo, y se notaba que por esos rumbos no pasaba nadie… Ni pasaría...

Los hombres hicieron bajar a la pareja, y uno de ellos arrojó a Lily con violencia al suelo. La desataron de los pies pero no de las manos y le pusieron en la boca una venda; a Sakai lo empujaron al suelo y le apuntaron con una pistola en la cabeza.

  • ¿Lo matamos?.- preguntó uno de los hombres, el que estaba apuntándole al joven, al hombre que parecía ser el jefe.
  • No.- en la cara del jefe había una sonrisa maligna.- Déjenlo con vida, que vea como violamos a su mujercita antes de irse al otro mundo.

Al escuchar esto, Sakai se puso de pie impulsándose con codos y rodillas y alcanzó a golpear a uno de los hombres, el cual cayó y se llevó consigo a otro; el joven portero esquivó a los primeros hombres que intentaron detenerlo y los derribó, pero entonces llegó el jefe por detrás y lo hizo caer al suelo, cosa que en sí no fue difícil ya que Sakai estaba atado de manos y piernas. El jefe comenzó a golpearlo y a patearlo, y no tardaron en unírsele los hombres que Sakai había derribado. Los hombres comenzaron a golpear al joven y Lily comenzó a gritar.

  • Ya déjenlo, por favor.- decía la chica.- ¡Ya basta!
  • ¿Qué pretendes?.- se burlaba el jefe, mientras continuaba golpeando a Sakai, aun cuando éste estaba resistiéndose muy bien.- ¿Defender a tu mujercita? No vas a poder, idiota.

Sin embargo, el hombre hizo una señal y los demás se detuvieron. Sakai jadeó por el dolor pero no hizo ni una sola mueca.

  • Bueno, a lo que vamos.- el hombre dejó de hacerle caso a Sakai y dirigió su atención hacia Lily.- Que comience lo interesante.

El sujeto se dirigió hacia la chica y se recostó sobre ella, besándola en el rostro y cuello a la fuerza, Lily intentaba defenderse cuanto podía, de manera que el jefe comenzó a golpearla en el rostro hasta dejarla semiinconsciente, mientras Sakai maldecía por lo bajo e intentaba zafarse del hombre que lo estaba deteniendo, pero justo cuando los hombres se habían reunido en torno a su jefe y a Lily para comenzar a violarla, se escucharon varios disparos y algunos de los hombres cayeron al suelo, muertos. El resto de ellos se echaron a correr para ponerse en cubierto, y en ese acto varios más cayeron al suelo. Nadie sabía lo que estaba sucediendo, el hombre que estaba deteniendo a Sakai liberó el gatillo de su arma y le apuntó con ella, y al poco rato se escuchó un disparo, pero en vez de sentir el doloroso y quemante metal de la bala, Sakai sintió que unas manos fuertes lo levantaban del suelo y le preguntaban si se encontraba bien.

Lily, a su vez, ya no seguía forcejeando con el jefe porque ya no tenía fuerzas, su mente luchaba por no caer en el vacío negro que se cernía sobre ella, mientras el hombre al parecer no quería dejarla ir, y fue en ese momento cuando ella vio que alguien jalaba hacia atrás al sujeto y lo arrastraba lejos de ella, para escuchar después los gritos del tipejo al ser bruscamente golpeado.

De pronto, comenzó a nevar. Lily sintió que la fría nieve caía sobre su rostro, momentos antes de sumergirse en una piadosa negrura...

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