Fuego de Noche, Nieve de Día
Capítulo 12.
Capítulo 12.
Taro miró a Alex, Alex miró a Genzo, y Genzo miró el atestado pasillo. El primero no sabía qué rayos estaba haciendo ahí, pero Alex le había llamado pidiéndole que la acompañara a acompañar a su hermano. A Taro se le hizo tanto revoltijo de palabras que se confundió y optó por ir con su novia sin hacer más preguntas. Cuando vio a Genzo fruncirle el entrecejo desde su auto, Misaki estuvo a punto de arrepentirse pero Alex no lo dejó y prácticamente lo obligó a subirle al vehículo. Así pues, ahora Taro, Alex y Genzo se encontraban en el aeropuerto, a la espera de quien sabe quién.
- A ver, ahora sí explícame.- pidió Misaki.- ¿Qué hacemos aquí?
- Venimos a acompañar a Genzo.- respondió Alex.
- ¿Y qué hace tu hermano aquí?.- insistió Misaki.
- Pues no lo sé bien, creo que va a abordar a Lily antes de que ella tome el avión que la llevara a su luna de miel a las Bahamas.- respondió Alex, simplemente.
- ¿QUÉ?.- gritó Taro.- ¿Se volvió loco o qué?
- Tú y yo sabemos que mi hermano está loco, y no solo por amor.- replicó Alex.- ¿Qué quieres? Se dio cuenta de que ama a Lily y se lo va a decir.
- No, corrijo, no está loco, está idiota.- replicó Taro, enojado.- A-chan, eso debió pensarlo antes de que Lily se casara, no ahora que ya tiene un marido. ¿Por qué no lo hizo antes?
- Tú lo has dicho: porque está idiota.- suspiró Alex.- Mira, Taro, sé que es una locura pero mi hermano se va a morir de amor si no averigua si Lily lo ama o no. Y de cualquier modo, no vamos a poder detenerlo así que lo mejor será el acompañarlo y evitar que se embriague si Lily termina por decirle que no lo quiere.
- Supongo que tienes razón.- suspiró Misaki.- Qué más remedio... Y por cierto, ¿tu padre está enterado de esto?
- Se lo sospecha.- respondió Alex.- Genzo ha sido de lo más obvio, y Lily también, dicho sea de paso. La verdad es que he escuchado rumores de que papá va a cerrar la agencia.
- ¿Y eso?.- se sorprendió Misaki.- ¿Por qué?
- Porque al parecer, varias de sus agentes se enamoraron.- Alex no pudo evitar sonreír.- Ya sabes lo de Vicky y Kenji, y pues a Arisa la fue a buscar Hyuga y Tanya... Bueno, pobre Tanya, a ella no le fue tan bien pero al final terminó por enamorarse igual... Y no necesito mencionar a Genzo y a Lily... Y yo... Bueno, yo hablé con mi padre también y le conté sobre lo nuestro...
- ¿Qué dijo?.- Taro tragó saliva.
- No le hizo mucha gracia, pero prometió no matarte.- respondió Alex, muy seria.
Taro puso cara de pánico, hasta que Alex no pudo más y se soltó a reír. Misaki la miró con el ceño fruncido.
- No me causó gracia.- gruñó él.
- No era ése el propósito.- rió ella.- Ya, no te preocupes. Papá sabe que eres un buen muchacho, así que no deberías preocuparte por él, sino por Genzo.
- A estas alturas, tal y como lo veo, creo que tampoco es problema.- suspiró Misaki, mirando a su amigo.
Genzo no había dejado de observar el pasillo, mirando atentamente los lugares por donde podría aparecer Lily. El corazón le latía cada vez más despacio, como si presintiera que pronto iba a dejar de hacerlo. Los minutos pasaban lentamente y ella no aparecía. Al principio, Genzo temió verla aparecer del brazo de su esposo, sonriéndole, besándole, abrazándole, el portero temió que no resistiría los celos, pero conforme fue pasando el tiempo y Lily no aparecía, él deseaba que ella hiciera acto de presencia como fuera, aunque fuese desnuda en brazos de Sakai.
“Contrólate, Wakabayashi”, se dijo Genzo. “Ya estás pensando idioteces...
La aerolínea anunció que era hora de abordar el vuelo a las Bahamas y Lily y Sakai no se presentaron. Genzo, Alex y Taro comenzaban a preguntarse si algo malo había sucedido.
- Quizás llegaron antes.- sugirió Alex, para tratar de calmar a su hermano.
- Nosotros llegamos hace casi tres horas.- replicó Taro.- No creo que ellos llegaran primero que nosotros, a menos que se hayan quedado a dormir en el aeropuerto.
- Algo pasó.- dijo Genzo, mustio.- No puede ser otra cosa...
- Quizás van a tomar otro vuelo.- sugirió Alex.- No hay que ser malpensados...
Quizás. Ésa era otra posibilidad, así que Genzo decidió mover influencias aquí y allá para conseguir la información que necesitaba. Efectivamente, Koji Jefferson Sakai había reservado dos asientos en el vuelo que estaba abordando en esos instantes y no habían recibido cancelación ni cambios de vuelo, de manera que teóricamente el personal de tierra aun estaba esperando a los dos ocupantes de esos asientos. Genzo probó entonces con otra aerolínea, por si acaso, y en ninguna otra apareció el nombre de Sakai. Después Genzo probó con el nombre de Lily Del Valle. Nada tampoco. Wakabayashi sabía que había algo muy raro ahí, Sakai y Lily no tendrían motivo alguno para perder su vuelo a las Bahamas...
- Quizás se quedaron en el “tilingo lingo” y por eso no... ¡Auch!.- comenzó a decir Taro.
- Cállate.- gruñó Alex, pellizcándole un brazo.- Quizás tuvieron algún contratiempo en el hotel.
- El hotel.- dijo Genzo.- Llamaré ahí si ellos no llegan.
- ¿No crees que eso ya es demasiad...? ¡Auch!.- volvió a decir Misaki.- ¡Oye, me lastimas!
- Pues no digas idioteces.- gruñó Alex.- Deja que haga lo que quiera.
Así pues, Genzo esperó hasta que el personal de tierra anunció el término del abordaje y el inicio de las maniobras de despegue. En las pantallas, la leyenda de “en tierra” a “en pista” y después a “en vuelo”. Era definitivo, Lily y Sakai jamás aparecieron.
- Quizás no quieren que la prensa los siga.- comentó Taro.
- ¿Bromeas? Sakai hizo hasta pública la boda, no creo que se pierda la oportunidad de hacer público su viaje.- replicó Alex.
- Hablaré al hotel.- dijo Genzo.- Me quitaré de dudas de una vez por todas.
Misaki ya no intentó decir nada, así que Wakabayashi se puso en contacto con la recepción del hotel en donde Lily y Sakai estaban hospedados, preguntando si acaso aun estaban ahí y la respuesta que recibió fue por lo demás alarmante: los señores Sakai habían registrado su salida a la hora prevista, sin ningún contratiempo. La pareja lucía de lo más normal y abordó el taxi que les habían conseguido para que los llevara al aeropuerto. Sin embargo, algo que llamó la atención del recepcionista fue que escuchó al conductor hablar en un idioma extranjero con uno de los botones del hotel. Wakabayashi maldijo por lo bajo.
- ¿Reconoció a los hombres?.- quiso saber Genzo.
- No, el botones tenía dos días de haber empezado a trabajar.- fue la respuesta del hombre.
- ¿Tenía?.- musitó Genzo.
- Sí, tenía, después de eso presentó su renuncia, yo lo escuché hablar con el gerente.- respondió el otro.- Lo único que supe de él fue que habló en un idioma extranjero con el taxista, no sé si rumano o polaco o...
- Ruso.- completó Genzo, cuya impaciencia crecía en su interior.
- Quizás era ruso.- asintió el recepcionista.- No era alemán, eso estoy seguro.
Rusos, eran rusos. Genzo recordó la fiesta en donde él se acostó con Lily la primera vez, en la cual había camareros hablando en ruso, y él recordó también la vez que Tanya pasó el reporte de que en una fiesta, a la cual también asistió Sakai, se encontró con los mismos camareros que hablaban ruso. Demasiada coincidencia, algo no andaba bien, no era lógico que hubiera dos rusos tan cerca de Sakai, era demasiada coincidencia que el botones que tenía poco de trabajar ahí supiera que el taxista que iba a llevarse a la pareja hablaba ruso, a menos que ya supiera de antemano que lo hacía... Y bueno, nadie esperaría que dos rusos se encontraran en Alemania a las afueras de un hotel...
Genzo volvió a maldecir. Eso no pintaba nada bien.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Lily no sabía que pensar. Todo aquello que tanto había temido estaba sucediendo. Ella y Sakai se encontraban a bordo de un jet privado que sobrevolaba en esos momentos los territorios de Polonia. El plan de Sakai de casarse para evitar que le quitaran su fortuna se había desmoronado como queso y ahora Lily estaba también en problemas. Los hombres que se encontraban frente a ella eran los mismos que había visto en las fiestas anteriores. Uno de ellos en particular, el que le dio a Genzo y a Lily la habitación para que tuvieran sexo; el camarero miraba fijamente a Lily y con cierta lascivia. Era obvio que el sujeto los había estado observando a ella y a Wakabayashi durante el acto sexual y al parecer quería hacer con Lily lo mismo que le había hecho Genzo.
- Tranquila, no dejaré que te lastimen.- comentó Sakai, tomando la mano de Lily.
- Sé defenderme sola.- murmuró Lily, simplemente.
“Otra cosa es que esté muriendo de miedo”, pensó Lily, para sí. Los hombres se veían sin ganas de dar rodeos o de negociar. Iban a obligar a Sakai a firmar los papeles que lo harían rechazar su herencia, tras de lo cual iban a matarlo sin remedio. Y junto con él, a su joven esposa. Sakai intentaba dejar a Lily fuera de todo eso, pero los rusos no estaban dispuestos a dejar testigos.
- Ella no tiene relación conmigo, nos casamos para que ustedes no se quedaran con el dinero.- comentó Sakai.
- Lo que nos indica que sabe demasiado.- replicó uno de los rusos.- No podemos dejarla libre como si nada, iría a delatarnos.
- ¿Y qué si lo hace?.- replicó Sakai.- Tendrán todo mi dinero y fácilmente se librarían de ese problema.
- De todos modos, no podemos dejarla ir.- el ruso le sonrió a Lily.- Tienes un gusto exquisito, apuesto a que ella es excelente en la cama.
- Ya lo creo que sí.- añadió el ruso que había estado espiando a Lily.- Puede apostarlo con toda seguridad.
Lily sintió que un escalofrío le recorría la espalda. No iba a salir bien librada de ésa. Si por lo menos pudiera ponerse en contacto con Alex, con Tanya, con Arisa, con Genzo, con quien fuera que la pudiera ayudar, pero muy seguramente todos ellos estarían pensado en esos momentos que ella estaba de lo más feliz y campante con Sakai en las Bahamas... Así pues, los rusos se saldrían con la suya y no habría nadie que se diera cuenta de eso...
- ¿A dónde nos llevan?.- quiso saber Lily, luego de un rato.
- ¿Para qué quieres saber a dónde vas, si de todas maneras no vas a salir de ahí?.- se burló uno de los rusos.- Mejor preocúpate por ver como pasarás tus últimos días en la tierra.
Eso era una clara amenaza, pero Lily intentó no amedrentarse. En cuestión de minutos, el jet comenzó a descender lo suficiente para indicarles a Sakai y a Lily que estaban por llegar a su destino final. Una vez en tierra, los rusos les vendaron los ojos a la pareja y los obligaron a bajar del avión.
- Bien, dentro de poco.- habló alguien.- La fortuna Sakai será nuestra. Cuando estén firmados los papeles nos desharemos de él.
- ¿Y qué hay con la chica?.- cuestionó alguien más.
- Pues es obvio, ¿qué no?.- respondió el primero.- Nos divertiremos un rato con ella.
Lily trató de no sucumbir al pánico; deseó de momento, con toda su alma, el poder ver a Genzo aunque solo fuese una última vez...
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Akira Wakabayashi miró preocupado el informe que le habían pasado. Desde que Genzo llegó a decirle que Lily y Sakai habían desaparecido, el hombre había movido a todos sus contactos para tratar de localizar a la pareja y los primeros resultados no fueron alentadores. Era obvio que no había registros ni del taxista ni del botones que se acercaron a Sakai y a Lily antes de que éstos desaparecieran, lo que indicaba que habían estado tras ellos con la clara intención de hacerles daño. Akira Wakabayashi intentó localizar a la pareja desaparecida, sin éxito. Su registro de salida del país no existía, pero si los habían secuestrado era más que evidente que no los iban a sacar de manera legal. El hombre ya había dado aviso a su gente, la cual se había movilizado de inmediato para tratar de encontrar a los desaparecidos.
- Debí haberle hecho caso a Lily cuando me avisó que había algo mal.- comentó Genzo, desesperado.- Ella me dijo desde la primer fiesta que algo andaba mal con los camareros.
- Ya deja de culparte por el pasado y fíjate mejor en el futuro.- replicó Akira.- Lo hecho, hecho está, lo importante ahora es ver en donde se encuentra Lily ahora.
Claro, no era momento para preguntar, pero Akira deseaba saber si Genzo estaba dispuesto a reconocer al fin lo que sentía por Lily, pero eso ya vendría después. De momento, lo principal era encontrarla y rescatarla de las garras de quien quiera que la estuviese reteniendo contra su voluntad. Afortunadamente, los Wakabayashi eran poderosos y tenían muchos informadores, de manera que en tiempo relativamente corto obtuvieron información que les resultó valiosa. Anonadado, Genzo escuchó de su padre la historia de Sakai y el por qué tuvo éste que casarse tan repentinamente con Lily, y si bien lo de la herencia le pareció de momento una idiotez, era un motivo lo suficientemente fuerte como para que los rusos los secuestraran. Al parecer, a ellos no les importó que Sakai ya se hubiera casado y simplemente lo secuestraron a él, llevándose a Lily en el camino. Así pues, tras escuchar la historia completa, Genzo al fin pudo averiguar en donde se encontraba Lily. Akira se sorprendió mucho cuando su hijo se puso de pie tras escuchar la historia.
- ¿A dónde vas?.- quiso saber Akira.
- A Rusia.- respondió Genzo.- Tengo que ir por Lily.
- Sé lo que debes estar sintiendo, pero nada te garantiza que ella sienta algo por ti.- replicó Akira, preocupado.
- Eso lo sé.- respondió Genzo, muy serio.- Pero no puedo dejarla ahí. No me importa si ella no me ama como yo la amo a ella. Lo único que deseo es que Lily se encuentre a salvo.
Akira no dijo nada más. Sabía que todo intento de réplica iba a resultar inútil.