Fuego de Noche, Nieve de Día
Capítulo 11.
Capítulo 11.
Lily se sentía invadida por la curiosidad. ¿Qué tramaba Genzo? No lo sabía, pero seguramente no era nada bueno... Él se recostó sobre ella, aspirando su aroma de mujer.
- ¿Esperas que él te haga suya, no es cierto?.- preguntó Genzo, murmurando al oído de Lily.- Esperas que él salga para poseer tu cuerpo, pero sabes que éste es solo mío...
- Vete.- murmuró Lily, intentando contenerse.- No debes estar aquí.
- ¿De verdad quieres que me vaya?.- cuestionó Genzo, lamiendo el lóbulo de la oreja de ella.- Estás temblando, sé que deseas que me quede aquí...
- Koji va a salir pronto.- murmuró Lily, intentando no estremecerse ante las caricias de Genzo.- Y entonces...
- Para entonces nosotros ya habremos terminado.- la interrumpió Genzo.- Conozco muy bien la obsesión de Sakai por tomar baños largos...
Y sin esperar más tiempo, Genzo besó a Lily con pasión, dejando que sus manos recorrieran esa piel desnuda que ya había sido suya en otras ocasiones. Lily seguía poniendo resistencia, pero Genzo no dejaba de besarla, lamerla, saborearla toda de la cabeza a los pies, deteniéndose en las zonas más sensibles de ella, cuello, pecho, abdomen y más allá... Lily comenzó a gemir, pero Genzo tapó con su mano la boca de la chica, para que sus jadeos no alertaran a Sakai... Genzo se entretuvo a su antojo en los senos de la chica, masajeándolos y saboreándolos y frotando su pelvis contra la pelvis de ella. Lily se agarró a las sábanas cuando Genzo empezó a penetrarla, al principio muy despacio, después mucho más rápido al sentir que su pasión se le desbordaba. Lily temía que en cualquier momento su esposo saliera del baño y la encontrara desnuda con Genzo encima, haciéndole el amor. Y sin embargo, este pensamiento excitaba aún más a Lily y la hacían querer que Genzo no dejara de amarla con locura.
- Tú eres solo mía.- murmuraba Genzo, perdiendo el control.- No dejaré que nadie más posea tu cuerpo.
Lily sintió que se iba a partir en dos cuando Genzo aumentó la fuerza y la velocidad con la que entraba en ella, hasta que hubo un momento en el que ella se perdió entre sus sensaciones y dejó escapar un largo suspiro cuando alcanzó el éxtasis...
Pero Genzo aún no estaba satisfecho. Así pues, puso a la chica a cuatro patas, para continuar entrando en ella por detrás, golpeando sus caderas contra las de ella como si en ello se le fuera la vida, sintiendo que ella empezaba a encenderse de nuevo y que movía sus caderas al par de las de él. A Genzo no le importaba nada, ni siquiera el hecho de que estaba comportándose como un auténtico desgraciado por estarle haciendo el amor a una mujer casada la misma noche de su boda... Lo único que quería, era hacer a Lily suya...
Al final, él alcanzó también el clímax, poco antes de que Lily volviera a convulsionarse, presa de un increíble placer... Ella se dejó caer en la cama, suspirando y jadeando muy satisfecha, al tiempo que Genzo tomaba la bata de Lily se la colocaba encima.
- Que no se te olvide.- murmuró Genzo al oído de ella, antes de irse.- Tú eres solo mía.
Cuando Sakai salió del baño, se encontró con la sorpresa de que su esposa estaba profundamente dormida. Él intentó despertarla para hacerle el amor, pero ella al parecer estaba tan cansada que ni se movió. Sakai nunca entendió el por qué Lily se quedó dormida en su noche de bodas, aun cuando ella minutos antes había demostrado el estar loca de pasión por él...
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Arisa recibió una visita de Hyuga, a la mansión, cosa que la sorprendió muchísimo. Después de esa salvaje noche de pasión con él, la chica creyó que Hyuga volvería a esfumarse en el aire, motivo por el cual Arisa de plano ya se había instalado en una actitud muy a lo Paquita la del Barrio y se había resignado a que Hyuga ya no la buscaría. Sin embargo, cuando Kojiro la buscó, Arisa se quedó tan asombrada que no supo cómo reaccionar.
- Pues contéstale.- le dijo Tanya.- ¿O piensas hacerte la del rogar?
- No lo sé, sinceramente.- confesó Arisa.- La verdad es que me preparé para todo, para que él fuera indiferente, celoso o hasta grosero pero...
- No estabas lista para que él te buscara, ¿cierto?.- suspiró Tanya.- Hombres, son difíciles de entender y contrarios siempre a nuestro pensamiento habitual. Pero mira, yo opino que vayas a hablarle, si está aquí es por algo.
- Quizás vino a terminar conmigo.- suspiró Arisa.
- Eso no tendría caso.- negó Tanya.- Ustedes no eran nada y de hecho no son nada, únicamente tuvieron una aventura de una sola noche, si Hyuga quisiera sacarte de su vida, no vendría a buscarte para decirte adiós, simplemente se largaría de regreso a Italia y sanseacabó.
- Bueno, eso es verdad.- reconoció Arisa.- Entonces, si está aquí es porque...
- Porque te quiere y punto.- replicó Tanya, poniéndole punto final al asunto.- Ya ve a buscarlo.
Así pues, después de arreglarse, Arisa bajó a recibir a Hyuga. Tanya, a su vez, se quedó en su habitación, suspirando. Lo más seguro es que ella sí hubiese sido solo una aventura para Ken, ya que ella no había vuelto a llamarla ni siquiera. Tanya se recriminó por ser tan idiota y acostarse con él inmediatamente, pero bueno, que le quedaría de lección para no volver a cometer la misma estupidez con otro hombre que en verdad le gustara... Porque sí, a Tanya le gustaba mucho Ken, pero ya qué...
En ese momento, alguien tocó a la puerta de su habitación y Tanya fue a abrir, encontrándose a Alex en la puerta. La chica Wakabayashi entró sin esperar autorización de su amiga y Tanya cerró la puerta, resignada.
- Como que algo pasó.- comentó Alex, después de un rato.- Algo hemos perdido, pero no podría precisarte qué.
- Quizás es la sensación de que nos queda poco tiempo trabajando aquí, quizás.- suspiró Tanya.- Tu padre tuvo una buena idea, pero reconozcámoslo, nosotros lo echamos a perder enamorándonos de quienes no debíamos.
- ¿Nosotros?.- cuestionó Alex.- Me suena a manada.
- Vamos, Alex, no te hagas tonta.- replicó Tanya.- Todos sabemos que te enamoraste de Misaki. Y Arisa ama a Hyuga, Kenji anda con Vicky e incluso tu fastidioso hermano se enamoró de nuestra aun más fastidiosa amiga. Lo feo de este caso es que ni Genzo ni Lily dejaron atrás su terquedad y se negaron a admitir lo que sentían el uno por la otra, así que ella terminó por arruinar su vida con alguien a quien no ama.
- Lo sé.- musitó Alex.- Todo esto apesta... Pero no creo que éste sea el fin, ¿o sí?
- Yo digo que sí.- suspiró Tanya.- No aguantaremos mucho ocultando nuestros sentimientos. Solo es cuestión de tiempo.
Alex no respondió; ella no sabía qué hacer por Genzo, su hermano se la había pasado encerrado en su habitación desde la boda de Lily y de buenas a primeras cambió de actitud y se comportaba más arrogante y engreído que de costumbre. Y cada vez que Alex intentaba acercarse a él, Genzo pretextaba que se encontraba bien y se esfumaba...
- Quizás deba ir a hablar con papá y decirle lo de Misaki.- comentó Alex, después de un buen rato.
- Y yo iré a presentar mi renuncia.- sentenció Tanya, poniéndose de pie.
- ¿Tu renuncia?.- Alex se sorprendió.
- Sí, mi renuncia.- repitió Tanya.- No puedo continuar aquí...
- ¿Por qué no?.- quiso saber Alex.
- Porque yo también me enamoré.- murmuró ella, con la mirada perdida.- Pero la diferencia radica en que él no está interesado en mí...
Alex no dijo nada; ella sabía que no podría hacer cambiar de opinión a su amiga, así que solo suspiró. Tanya tenía razón: la organización estaba desmoronándose poco a poco...
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Genzo se sentía un completo desgraciado e infeliz. De momento, cuando invadió la suite de luna de miel de Sakai y Lily, no pensaba ni coordinaba, únicamente quería evitar a toda costa que Sakai la hiciera a ella su mujer... Era algo idiota, un pensamiento del clásico macho, pero de momento así fue y Genzo se dejó llevar... Ahora, sin embargo, una vez saciada la pasión y cumplido el objetivo, Genzo se sentía como un miserable... No solo le había echado a perder la noche de bodas a Sakai, sino que además había terminado por ultrajar a Lily (naa, cual ultraje, si bien que ella estuvo de acuerdo P). Wakabayashi aun se sorprendía de lo bajo que llegó a caer, no podía creer la clase de actos que era capaz de hacer...
- Debería dejarla ir.- musitó Genzo, contemplando el techo con los brazos detrás de la cabeza.- Ella... Ella se merece algo más que esto...
Para qué negarlo, él amaba a Lily con todo su corazón, pero su actitud estaba dañándola más de lo permitido... Lo último que Genzo quería era hacer sufrir a Lily, por lo que él decidió que era momento de comportarse como un adulto y hacer algo por ella, algo que fuera en verdad trascendente...
En estos pensamientos estaba Genzo cuando alguien tocó a la puerta de su habitación antes de entrar. Se trataba de Kenji, el cual se veía muy serio.
- Genzo, no te hemos visto en años.- dijo él, simplemente.- ¿Te encuentras bien?
- ¿Quieres la verdad o prefieres una flagrante mentira?.- respondió Genzo, con un suspiro.
- La verdad, por supuesto.- gruñó Kenji.- Estás que te mueres, ¿cierto?
- Estoy destrozado por dentro.- confesó Genzo, en un murmullo.- Debí haberlos escuchado cuando me dijeron que le confesara a Lily lo que sentía por ella... Lo que aun siento por ella... Ahora es demasiado tarde...
- Nunca es demasiado tarde, Genzo, y lo sabes.- replicó Kenji.
- ¿Y qué esperas que haga?.- cuestionó Genzo.- ¿Qué vaya e interrumpa su luna de miel nada más para decirle a Lily que la amo? Es una idiotez.
- ¿Y por qué no?.- cuestionó Kenji, a su vez.- Dicen que en la guerra y en el amor, todo se vale.
- Sí, pero eso es demasiado.- replicó Genzo, recordando que lo que él había hecho de echar la perder la noche de bodas era algo peor que decirle a Lily que la ama.- Y de cualquier modo, si ella se casó, es porque ama a Sakai.
- Bueno, ¿qué tú estás idiota?.- gruñó Kenji.- ¿Qué no te has dado cuenta de que Lily te ama también? Si me lo preguntas, creo que ella se casó por despecho con ese sujeto.
- ¿Lily, amarme?.- cuestionó Genzo, incrédulo.
- ¡Pues claro que te ama!.- Kenji puso los ojos en blanco.- Eso es bastante obvio, se le notaba a kilómetros el amor por ti, al igual que el amor que tú tienes por ella.
- Pero aun así... .- Genzo aun dudaba.- ¿Casarse por despecho? Eso es absurdo, eso solo lo hubiera hecho si ella me amara y yo la hubiera...
Genzo se quedó callado; de golpe, le había caído el veinte. Claro. Genzo rechazó cruelmente a Lily la última vez que se acostó con ella, diciéndole que no fue más que una aventura. A él aun no se le olvidaba la cara de sorpresa y dolor que se dibujó en el rostro de ella cuando le dijo todo esto, y más que nada Genzo se guardó esa impresión en la mente porque le sorprendió que Lily hubiese tenido esa reacción...
- Pero es absurdo.- dijo Genzo, en voz alta.- Lo que yo le dije a ella de que fue tan solo una aventura para mí fue después de que se comprometió con Sakai, no antes.
- Vicky me contó que Lily no sabía que Sakai se había comprometido con ella, al parecer él dio el anuncio antes y se le declaró después.- Kenji no dejaba de mirar a su hermano.- Pero aquí lo más importantes es: ¿te acostaste con Lily?
- Bah, como si tú no durmieras con Vicky, y como si Alex no lo hiciera con Misaki.- gruñó Genzo.- Da igual si yo también rompo la regla de oro de nuestro padre.
- Punto a tu favor.- gruñó Kenji.- Como sea, créeme que Lily no sabía lo del compromiso, te aseguro que ni ella sabía en ese entonces el por qué Sakai hizo esta estupidez. Así como yo no sé por qué si dormiste con ella y sabías que estabas enamorado, cometiste el error de despreciarla.
- Por celos.- respondió Genzo, exasperado.- Por dolor, por coraje, por terquedad a no reconocer que la amo. Maldito Sakai, hizo una jugada maestra.
- ¿A qué te refieres?.- quiso saber Kenji.
- Que quizás hizo lo que hizo para que Lily no pudiera decirle que no.- gruñó Genzo.- Dando el aviso a la prensa y al mundo entero, ella no podría negarse.
- Eso tiene sentido, ¿no lo crees?.- preguntó Kenji.- Aunque quizás si tú no la hubieras rechazado, quizás Lily no habría aceptado el casarse con Sakai. Una mujer enamorada no se casa por otro a menos que tenga uno de dos poderosos motivos: para salvar al que ama, o por despecho, y creo que en tu caso fue esto último.
- ¿Cómo es que te sabes todas esas cosas?.- preguntó Genzo, sorprendido de su hermano.
- Vicky me las dice.- Kenji se echó a reír.- ¿Y bien? ¿Aun piensas quedarte sin hacer nada? Según supe, su vuelo a las Bahamas sale en dos horas.
Genzo lo meditó unos momentos. ¿Sería algo estúpido, algo precipitado, algo patético y desesperado el hecho de que él fuera a buscar a Lily al aeropuerto para decirle que la ama? Quizás sí, pero Genzo se dijo que si ya había cometido el atrevimiento de hacerle el amor a Lily en su noche de bodas con Sakai a unos cuantos metros, bien podría atreverse a ir tras ella para declararle su amor y pedirle que dejara a Sakai para quedarse con él...
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Lily estaba muy avergonzada con Sakai; por supuesto, ella no le contó a él lo ocurrido con Genzo, pero se disculpó en más de una ocasión pretextando el haberse quedado dormida en la noche de bodas, cosa que también podría considerarse como algo grave. Sin embargo, Sakai trataba de restarle importancia al asunto.
- Deja de disculparte.- pidió Sakai.- Trabajaste mucho los últimos días, es normal que estuvieras cansada. Además, hoy por la noche haremos el amor en la playa y verás que será mucho mejor que cualquier cosa que te esperes.
- Como digas.- sonrió Lily.
Ellos esperaban a que el hotel les diera el pase de salida y que el taxi que habían solicitado llegara para marcharse rumbo al aeropuerto. en cuestión de pocas horas ellos estarían en las Bahamas, disfrutando de su luna de miel... O eso era lo que Lily y Sakai creían...
Al fin, el hotel los dejó salir, el taxi llegó y Lily y Sakai abordaron el auto, después de que el botones subió el equipaje al maletero. La pareja reía y conversaba mientras el taxi se aventuraba por la ciudad, hasta que de pronto Sakai se dio cuenta de que el auto no se dirigía en dirección al aeropuerto.
- Disculpe.- Sakai intentó llamar la atención del taxista.- Vamos en sentido contrario.
- De ninguna manera, señor.- respondió el hombre, en ruso.- Yo digo que vamos por el camino correcto. Tenemos mucho que hablar, señor Sakai. Fue usted muy listo, pero no lo suficiente. Esta noche, la fortuna Sakai será solo nuestra.
Lily miró a su esposo, con algo de temor. Algo le decía que esa noche no la pasaría en las Bahamas...